Goya en el Pilar

Goya es uno de los aragoneses más ilustres de todos los tiempos. Aunque nació en Fuendetodos, pasó en Zaragoza toda su infancia y juventud y a zaragozano se sintió durante toda su vida. En la ciudad se conservan muchos de los escenarios de su obra y también una estupenda colección de obras suyas, así que si os parece las iremos descubriendo en este blog. Y para empezar… nos vamos al Pilar, uno de los lugares del mundo en los que mejor es posible percibir su huella.

El Pilar está lleno del arte de Goya

En 1676 Zaragoza se convierte en la primera ciudad del mundo con dos catedrales, la Seo (que ya lo era desde 1118) y el Pilar. Unos años después comienzas las obras del espectacular edificio actual, que cuando Goya nació en 1746 estaba muy avanzado. De hecho, él era un niño cuando Ventura Rodríguez construyó la Santa Capilla y Antonio González Velázquez pintó la cúpula que la cubre, con la venida de la Virgen a Zaragoza y Santiago y los siete convertidos construyendo la Santa Capilla ayudados por los ángeles.

La Santa Capilla del Pilar, construida cuando Goya era un niño

Goya es por entonces un chaval que empieza a acudir a la Academia del pintor José Luzán y pinta sus primeras obras. Alguna de ellas, claro, dedicada a la Virgen del Pilar. Unos años después, cuando Goya ya no vive en Zaragoza y viene a pasar una temporada para pintar dos cúpulas en el Pilar (una es la “Regina Martyrum” y la otra nunca la hará) le pide a su amigo Martín Zapater que le busque casa en la ciudad, y le dice:

“Para mi casa no necesito muchos muebles, pues me parece que con una estampa de Nuestra Señora del Pilar, una mesa, cinco sillas, una sartén, una bota y un tiple y asador y candil todo lo demás es superfluo“.

Muy joven Goya pinta esta “Venida de la Virgen del Pilar”, que se conserva en el Museo de Zaragoza.

Seguramente Goya nunca olvidaría que su primer encargo importante le vino precisamente de ahí, del Pilar. El había intentado conseguir una beca para la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, en Madrid, pero al no lograrlo marchó a Italia por su cuenta para aprender todo lo que pudiese. Y lo hizo, vaya que si lo hizo. Tanto que cuando vuelve a Zaragoza con 25 años, envuelto en el prestigio que daba la formación en Italia, pudo conseguir el encargo de la bóveda del Coreto, el pequeño coro que hay enfrente de la Santa Capilla. Para ello tuvo que demostrarles que sabía pintar al fresco y también ofrecer un presupuesto mucho más barato que su competencia. Por cierto, y para que nos situemos: estamos en 1771.

El primer encargo importante que recibe Goya es la bóveda del Coreto del Pilar. El boceto se conserva en el Museo Ibercaja Camón Aznar de Zaragoza.

El MICAZ (Museo Ibercaja Camón Aznar), situado a cinco minutos del Pilar, expone, junto a otras pinturas de Goya y una colección completa de sus grabados (es el único lugar del mundo que los expone todos), el boceto que pintó antes de empezar a trabajar en el Coreto. Podéis compararlo con la obra definitiva, que luce estupenda tras la restauración que tuvo lugar hace unos años.

“Adoración del nombre de Dios por los ángeles”, en la bóveda del Coreto del Pilar

En el Coreto se representa el nombre de Dios (en letras hebreas y situado dentro de un triángulo, que simboliza a la Santísima Trinidad) y alrededor los ángeles adorándolo, con incienso, instrumentos musicales… Por cierto, si te fijas bien verás que una de las dos bombas que cayeron dentro del Pilar al principio de la Guerra Civil, el 3 de agosto de 1936, atravesó la pintura de Goya. ¿Por dónde? Seguro que eres capaz de encontrar el agujero sin ayuda.

Después de aquello Goya consiguió algún trabajo importante en Zaragoza pero sobre todo uno: las pinturas de la iglesia de la Cartuja de Aula Dei, que se conservan y se pueden visitar.

Sin embargo, pronto decidió marcharse a Madrid, animado por su cuñado Francisco Bayeu (ya pintor del rey por aquellos años), que le consiguió trabajo en la Real Fábrica de Tapices de Santa Bárbara. Sería estando allí cuando Bayeu recibió el encargo de pintar las cúpulas que formaban el “cuadro” de la Santa Capilla (o sea, las ocho que había alrededor de la capilla de la Virgen, en el Pilar), y lo repartió con su hermano Ramón y con su cuñado, Goya. Para Francisco los cuatro platos (o sea, las cúpulas más rebajadas), y dos de las cúpulas de las esquinas para cada uno de los otros dos.

Uno de los dos bocetos pintados por Goya para la cúpula”Regina Martyrum” del Pilar. Pertenece al Museo Pilarista, pero se expone en una de las naves de la Basílica, junto a la puerta del Museo.

Casi todos los bocetos presentados, incluidos los dos de Goya, se conservan en el Museo Pilarista, junto con la espectacular colección de joyas y mantos de la Virgen del Pilar, la maqueta de la Santa Capilla presentada por Ventura Rodríguez… Por cierto, todas las cúpulas giraban alrededor del mismo tema: las advocaciones de la Virgen como reina que aparecen en la letanía. Reina de los mártires, Reina de los profetas, Reina de todos los santos… Goya empezó con la “Regina Martyrum“, Reina de los mártires. Sus bocetos se aprobaron, se levantó el andamio y empezó a pintar.

Cúpula “Regina Martyrum”, espectacular tras la última restauración

No estaba acabada la obra cuando un grupo de miembros del Cabildo subió a verla, y lo que encontraron no les gustó nada. Las figuras les parecieron enormes (son el doble del tamaño natural, aproximadamente, porque Goya tenía claro que iban a verse a 30 metros de distancia), no les gustó cómo estaban acabadas… en fin, que empezó ahí un enfrentamiento que llevó a que Goya sólo llegar a pintar una de las dos cúpulas que estaba previsto que hiciera. Eso sí, dejó aquí su primera gran obra de madurez, que hoy puede verse extraordinariamente después de la última restauración. En ella aparece la Virgen sentada sobre un trono de nubes, representada como reina de los cielos con una corona de cabezas de ángeles dorados rodeando su cabeza. Y a sus pies mártires zaragozanos, aragoneses e internacionales, desde Santo Dominguito de Val (patrón de los infanticos del Pilar) a San Lamberto, con su cabeza en la mano, pasando por San Jorge, San Valero, Santa Engracia… y muchos más.

Goya nunca volvió a pintar en el Pilar, aunque en Zaragoza, y mucho. Pero eso, y también sus obras en el resto de Aragón, es otra historia y la dejaremos para otro día. De momento, si queréis conocer más sobre las joyas de nuestro patrimonio os dejamos algunos enlaces a nuestro blog, y si queréis seguirnos podéis hacerlo entrando en http://www.facebook.com/identidadaragonesa y pinchando “me gusta”, o en twitter @estatutoaragon

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Categorías: Historia y Arte, Joyas del Patrimonio | 6 comentarios

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