El Forau d’Aigualluts

Desde hace unos meses, la conocida Guía Repsol tiene organizado un concurso que trata de elegir, por votación popular vía internet, “El mejor rincón de España“. Por Aragón concursa el Forau de Aigualluts, en Benasque, precioso enclave que ha llegado a la fase de semifinales y por el que se puede votar hasta el día 10 de septiembre. Vamos a conocer este lugar un poquito mejor, para votar por él con todas las de la ley.

El Forau d’Aigualluts se encuentra en el valle de Benasque, la zona más oriental del Pirineo oscense, en la Ribagorza, y forma parte del Parque Natural Posets-Maladeta. Está casi en el límite, por tanto, con las tierras leridanas y francesas. El sitio es maravilloso:

Su espectacular belleza resulta de la combinación de varios factores: la frondosa vegetación de esta zona de la montaña, situada a más de 2.000 m de altitud, que nos envuelve de frescor y umbría con incontables matices de verde, desde el más oscuro de los recios pinares al brillante y suave de la pradera; la vista imponente del Aneto, el pico más alto de los Pirineos (3.404 m) y el segundo más alto de la Península, que ejerce de soberbio telón de fondo; la cercanía de varios glaciares que rodean la zona; la propia sima del Forau, que tiene 70 m de diámetro y 40 de profundidad; y, como presencia más destacada, el agua, que viene mansa y abundante desde el llano o Pla d’Aigualluts hasta precipitarse en una gran cascada.

Pero hay una singularidad sorprendente que otorga su pleno atractivo a este lugar, y es el fenómeno natural que se produce en el “forau” (‘hueco’ o ‘agujero’, en aragonés): el agua cae abundante por la cascada porque recoge los aportes de los glaciares de la Maladeta y el Aneto, más los de varios ibones; pero, luego, el caudal que sigue manando a partir del Forau para formar la cabecera del río Ésera es mucho más reducido, apenas un arroyito. ¿Cómo ocurre esto, adónde ha ido a parar el agua que falta?

La respuesta está en la geología y se llama “karst“. Las rocas que forman esta parte del macizo montañoso son calizas y parte de ellas se disuelve por la acción del agua, dejándolas convertidas en un material poroso por donde esa misma agua se escapa tierra adentro. En este caso, lo que existe es casi un verdadero canal que conduce el agua del Aneto y la Maladeta a lo largo de varios kilómetros por el interior de la montaña hasta el valle de Arán, donde vuelve a salir a la luz en una fuente llamada Güells del Jueu:

A partir de allí, el agua se va para Francia, pues alimenta al mayor afluente del río Garona (y, por lo tanto, constituye la base inicial más importante del Garona mismo). Agua pirenaica de la vertiente española, pues, que en lugar de seguir su discurrir natural hacia el Mediterráneo cambia su trayectoria en el Forau de Aigualluts y sirve de principal aporte a uno de los mayores ríos de Francia…  Como una especie de ‘protesta’ simbólica, más simpática que verdadera, entre los excursionistas que se acercan hasta aquí existe la costumbre de arrojar una piedra a la enorme sima del Forau, “a ver si se tapa”.

Aunque ya Ramond de Carbonnières, uno de los primeros exploradores científicos del Pirineo, aventuró a finales del siglo XVIII que las aguas que se iban del Forau podrían acabar siendo la principal fuente del Garona, el recorrido del agua fue un auténtico misterio hasta hace poco menos de un siglo: en 1931, el espeleólogo Norbert Casteret pudo demostrar hacia dónde se dirigía por el sencillo método de arrojar al agua un colorante amarillo (fluoresceína).

El propio nombre del lugar, Aigualluts, nos sugiere la raíz del fenómeno. La palabra viene de aigua eluts, que algunos interpretan como “la corriente de la sima”, acudiendo a un origen etimológico vasco, pero que más probablemente deriva de eludere, la voz latina de ‘eludir’, que significa “escapar jugando”. Y eso es lo que hace el agua: jugar, jugar y esconderse, embromar y escaparse hacia otro mar, el Atlántico, después de haber alegrado con su presencia cada trocito de tierra que toca.

La excursión hasta el Forau de Aigualluts es sencilla, de las denominadas “familiares”. Se inicia en el Hospital de Benasque, desde donde parte una pista asfaltada que conduce en 4 km a la Besurta; ahí se puede aparcar y continuar a pie por un sendero, el PR-HU 29, cuya única dificultad es la cuesta llamada “el Rullau”, casi al final del recorrido. En total, un paseo de poco más de media hora en el que se disfruta del entorno, un precioso bosque de alta montaña, y que tiene una maravillosa recompensa al final.

Visitadlo (el otoño es una época maravillosa para hacerlo), sed felices ahí… y no os olvidéis de votar por él.

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Categorías: Paisajes y comarcas | 3 comentarios

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3 pensamientos en “El Forau d’Aigualluts

  1. Mercedes

    El lugar es precioso, he estado este verano. Pero la excursión se las trae, desde donde puedes aparcar el coche hasta la besurta hay por lo menos 7 Km, hay un autobus que lleva hasta la besurta, pero si viajas con un perro no te dejan subir y hay que hacer todo el trayecto a pie. Eso sí merece la pena el esfuerzo.

  2. lugar naravilloso

  3. donde se vota

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