Las Cortes de Aragón

En esta semana tan especial en la que celebramos la festividad de San Jorge, vamos a  hacer hueco en este blog a un tema también muy especial y significativo, las Cortes de Aragón; una de nuestras instituciones propias más importantes. Todos los aragoneses sabemos que las Cortes son el órgano de representación política principal de nuestra Comunidad Autónoma. Elegidas democráticamente por sufragio universal cada cuatro años, en ellas reside el poder legislativo, la capacidad de elegir la Diputación General y la labor de control al Gobierno. Así lo establece nuestro Estatuto de Autonomía, pero ¿qué fueron antiguamente las Cortes? ¿Cómo funcionaban? ¿Cuál fue su labor? Vamos a intentar aportar algunas respuestas.

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Palacio de la Aljafería. Sede de las Cortes de Aragón

Las Cortes de Aragón fueron una institución medieval que surgió como respuesta a una concepción feudal del gobierno, nada que ver con el actual, que es carácter democrático. En la Edad Media el poder recaía en la figura del monarca que ocupaba el lugar más alto de la pirámide social. Sin embargo, existía la costumbre de que el rey se apoyase en la opinión de sus súbditos a la hora de afrontar la toma de decisiones, así que, periodicamente, se convocaban las Cortes; una reunión en la que se daban cita los representantes de los estamentos sociales privilegiados de cada lugar.

En la Corona de Aragón existían Cortes de Aragón (particulares) y Cortes Generales. Las Cortes Generales reunían a los estamentos de los distintos territorios de la Corona de Aragón para tratar asuntos de interés común y cada uno de ellos tenía la misma importancia y consideración. Para mayor comodidad solían celebrarse en lugares equidistantes de al menos dos de estos territorios, por ejemplo en Monzón, ciudad que las acogió en varias ocasiones.

Rey de Aragón en sesión de Cortes.

Podríamos decir que la Cortes cumplían una doble función en esta época: Por un lado, servían al rey para demostrar su poder, controlar a sus súbditos y, sobre todo, lograr apoyo militar y financiación económica para sus políticas. Por otro, permitían a los estamentos sociales privilegiados colaborar con el rey y participar en las decisiones de gobierno. En el caso de Aragón, las Cortes acabaron por convertirse en una institución autónoma que sirvió de instrumento a los aragoneses para la defensa de sus libertades. “A través de las Cortes se produjo un equilibrio entre posturas porque los estamentos supieron hasta donde podían llegar y los reyes hasta cuanto podían exigir”.

En las Cortes de Aragón las asambleas representativas de cada uno de los estamentos se denominaban “brazos” y eran cuatro: La alta nobleza (ricoshombres), la baja nobleza (caballeros e infanzones), el clero, y los representantes de las villas y lugares (universidades). Siempre eran convocadas por el rey y generalmente se celebraban en la Seo de Zaragoza, aunque hubo otras muchas poblaciones que las acogieron. Unas veces por motivos políticos y otras debido a la existencia de epidemias.

Sólo el rey podía presidir e inaugurar las Cortes que él mismo había convocado. Aunque, en caso necesario, podía ser sustituido por su lugarteniente (generalmente la reina o el príncipe heredero), sin que variase en nada su funcionamiento. Así ocurrió, por ejemplo, durante las prolongadas ausencias reales de Alfonso V, quien fijó su residencia en Nápoles. Presidía la ceremonia bajo dosel, con la espada y el cetro entre sus manos como símbolos de poder y autoridad. Junto a él se sentaban el Justicia y el resto de oficiales de las Cortes.

Alfonso IV

Alfonso IV de Aragón con cetro y orbe.

Al coronarse el rey se convocaban Cortes y debía prestar juramento a los Fueros. Posteriormente, recibía el vasallaje de los súbditos representados en la asamblea. Las gentes del pueblo podían asistir libremente a la ceremonia como signo de homenaje y de obediencia hacia el rey y las autoridades reunidas.

Como ya se ha señalado, una las atribuciones más significativas de las Cortes era la votación de las ayudas económicas y militares requeridas por el monarca, principalmente en tiempos de guerra. Los brazos decidían y votaban si mantenían a su costa contingentes militares durante cierto tiempo, aunque, en ocasiones, se propuso cubrir las peticiones del rey con nuevas tasas sobre productos y mercancías comerciadas en el reino (sisas).

La protesta de uno de los brazos corporativamente no suponía necesariamente la anulación de la propuesta, es decir, no era precisa la unanimidad absoluta para llegar a un acuerdo. Es más, en determinados casos el rey desestimaba la propuesta unánime de los estamentos. Eso sí, a cambio de su apoyo, las Cortes obtenían algunas concesiones gratuitas del monarca como el nombramiento de aragoneses para determinados cargos de importancia, el reforzamiento de la inmunidad judicial de los grupos asistentes, o la satisfacción de “greuges”.

La satisfacción de agravios o greuges que se presentaban a las Cortes era una de sus funciones propias. Los greuges eran los abusos de poder (desafueros) cometidos por el rey y sus oficiales contra cualquiera de los estamentos presentes de las Cortes, bien por la violación de los Fueros o por transgresión de las garantías personales o estamentales de sus súbditos. Aunque en muchas ocasiones también se trataba de agravios cometidos por los diferentes brazos entre sí o contra el Justicia. Eran juzgados por el Justicia de Aragón con el consejo de los estamentos y la participación del rey a través de comisarios designados por su autoridad.

Finalmente, las Cortes de Aragón también llevaban a cabo una importante tarea legislativa, aunque no de forma exclusiva. En general, las Cortes, conjuntamente con el monarca, se encargaban de la modificación y adaptación de los Fueros, así como de la promulgación de nuevas leyes de acuerdo con los usos y libertades del Reino.

Debate sobre el estado de la Comunidad Autónoma de Aragón

Debate sobre el estado de la Comunidad Autónoma de Aragón

En definitiva, como hemos podido leer, las Cortes de Aragón fueron una institución política clave del Reino de Aragón y una parte fundamental de nuestro pasado que, afortunadamente, gracias a la democracia y la Autonomía de Aragón, vuelve nuevamente a dirigir el destino de los aragoneses.

Si queréis saber más os recomendamos esta lectura:

Sarasa Sanchez, E. “Las Cortes de Aragón en la Edad Media”, Guara, Zaragoza, 1979.

 

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Categorías: Claves de la Historia | Deja un comentario

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