El Parque Cultural del río Vero y sus primeros “barranquistas”.

Es difícil hablar de los cañones y la Sierra de Guara sin pensar en barrancos y deportes de aventura, pero quedarse sólo ahí sería un error inmerecido con uno de los lugares más bellos e interesantes de toda nuestra comunidad autónoma. Por eso hoy, en este blog, nos centraremos en el Parque Cultural del Río Vero, un espacio que nos lleva a un pasado remoto, a cuando los primeros humanos recorrían esos barrancos y dejaban testimonio de su existencia. Un pasado escondido al abrigo de la piedra y, casi, de la historia en ocho kilómetros de cañón.

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Cañón del río Vero.

Colungo, además de conocida por sus anises y licores, es el punto de partida de nuestra visita. Aquí se sitúa el Centro de Interpretación del Arte Rupestre, desde donde se centralizan las visitas guiadas a los conjuntos de pinturas rupestres más importantes del parque. Además se muestra una pequeña exposición arqueológica y el Espacio-Cueva Fuente de Trucho donde se ha reproducido el panel principal de la cavidad, con representaciones pintadas del Paleolítico Superior como caballos, manos en negativo o signos realizados a base de puntos. También cuenta con una ambientación audiovisual. Se trata de una de la joyas del parque y fue descubierta en 1978. El centro cuenta con un gran espacio exterior, preparado para la realización de actividades didácticas para grupos y pequeñas recreaciones de dólmenes o cabañas. Como siempre, es preferible llamar primero para concertar las visitas y asegurarse de que el centro este abierto (teléfono: 974 318 185).

Centro de Arte Rupestre de Colungo

La creación del Parque Cultural del río Vero supuso la protección y puesta en valor de un tesoro artístico, cultural y antropológico: unos 60 enclaves de arte rupestre que recorren 18.000 años de producción artística humana de cronología paleolítica y postpaleolítica (ciclos levantino y esquemático). El paraje natural es de sobra conocido y abarca 9 municipios, ocho en la Comarca del  Somontano de Barbastro (Adahuesca, Alquézar, Azara, Barbastro, Castillazuelo, Colungo, Pozán de Vero, Santa María Dulcis) y uno en Sobrarbe (Bárcabo).

Recorriendo los senderos y las construcciones metálicas que nos llevan hasta los abrigos, uno tiene la sensación de volver a un pasado remoto y puede imaginar fácilmente los paisajes que contemplaban nuestros antepasados. Poco han cambiado en estos miles de años. Uno se olvida de la civilización actual, de las prisas, las carreteras y los coches y se sumerge en un pasado lleno de interpretaciones y sombras.

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Abrigos del río Vero

La imaginación no vendrá mal para ver más allá. Las pinturas hay que mirarlas con atención, influye la luz, la humedad y los ojos del que mira para que las veamos mejor o peor. Para aquellos poco acostumbrados, los guías llevan unos calcos, realizados a pulso durante los trabajos de investigación de las pinturas que nos permitirán observar lo que no veamos a simple vista. Los trazos que la piedra nos esconde, el calco nos descubre.

El parque nos ofrece la oportunidad de realizar excursiones guiadas por técnicos especialistas a un total de cuatro enclaves rupestres (algunos con varios abrigos), como son los sitios de Arpán, Mallata, Barfaluy, Chimiachas y Quizáns. Además, previa petición, se realizan visitas especializadas a las pinturas originales de la Cueva de la Fuente del Trucho. Los accesos están perfectamente señalizados y son accesibles a un gran público, incluso para los niños; pero es imprescindible llevar calzado cómodo, agua, crema solar y gorro para evitar problemas. Estamos en pleno Parque Natural de la Sierra y Cañones de Guara, el paseo merece la pena.

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Cañón del río Vero

Abrigo de Arpán: Se localiza en el Barranco del mismo nombre, afluente del Vero. Se trata de una zona de relieves suaves, con calizas y conglomerados, y cobertera de bosque mediterráneo. El pequeño abrigo alberga Arte Levantino (ciervos y figuras humanas) y Esquemático (signos), todo ello en rojo-ocre. En las proximidades de las figuras se detectan algunos grabados. Son diferenciables hasta cuatro ciervos (uno completo y bien conservado y restos de otros tres), realizados sobre una línea de digitaciones; así como restos de varios arqueros, un cuadrúpedo y una escena de recolección.

FOTO 4. Ciervo levantino Arpán  (Foto Salas)

Ciervo levantino Arpán (Foto Salas) Parque Cultural del río Vero.

Abrigos de Mallata: Se ubican en el Barranco del río Vero, sobre impresionantes acantilados calcáreos. Desde los mismos se aprecian decenas de abrigos rupestres, algunos de los cuales albergan arte rupestre del ciclo Esquemático, con numerosas muestras entre las que destacan: tres escenas de figuras humanas cazando ciervos, figuras de antropomorfos, algunos con tocado, varios cuadrúpedos (jabalí, animal astado, équidos) y signos.

FOTO 5. Escena de antropomorfos y cuadrúpedo de  Mallata  (Foto Salas) - copia

Escena de antropomorfos y cuadrúpedo de Mallata (Foto Salas). Parque Cultural del río Vero.

Abrigos de Chimiachas: Se ubica en el Barranco de Chimiachas, afluente del Vero. Se trata de un paraje salvaje, con dominio del bosque de pinos y encinas. Existen varios abrigos con arte rupestre. El principal alberga una espectacular representación levantina de un ciervo en posición estática. Se trata de una pintura roja-ocre aplicada sobre pared, con un contorno muy marcado, el interior relleno rojo y la cornamenta muy fina.

Abrigos de Quizáns: Situados en la margen izquierda del río Vero, sobre la parte alta de las afloraciones rocosas del paraje de Las Clusas, dos de ellos presentan figuras del ciclo esquemático. Se aprecian representaciones animales (ciervo y cáprido) y un curioso antropomorfo que incorpora en su ejecución accidentes naturales de la roca (colada de calcita y fisuras).

Abrigos de Barfaluy: Se sitúan en la margen izquierda del Barranco de la Choca, afluente del Vero, frente al paraje de Mallata. Se trata de una zona de profundos cañones kársticos con numerosos covachos. El matorral mediterráneo y los encinares predominan en el paisaje. Existen tres abrigos con arte rupestre del ciclo esquemático. Las representaciones son pinturas realizadas en rojo y negro, que incluyen antropomorfos, figuras con manos en forma de garra, figuras arrastrando una narria, varios cápridos, diversos cuadrúpedos, un posible ídolo oculado, digitaciones, signos angulares y en ziz-zag.

foto 6. Antropomorfo arrastrando narria. Barfaluy (Foto Salas)

Antropomorfo arrastrando narria. Barfaluy (Foto Salas). Parque Cultural del río Vero.

La situación estratégica del lugar ha hecho de este entorno un punto donde confluye la historia. Desde la prehistoria, los humanos ocuparon la zona del río Vero, hace más de 20.000 años. Aquí vivieron y nos dejaron su testimonio. Poder acércanos hoy hasta aquí, con nuestra mirada de hombres y mujeres del siglo XXI es sobrecogedor. Con un poquito de imaginación y metiéndonos en el papel y en el lugar donde estamos, podemos intentar comprender un poquito mejor a nuestros antepasado prehistóricos.

Todo aquel que se haya acercado hasta la Sierra de Guara sabe que es un lugar mágico. Muchos estudiosos del arte paleolítico, vinculan estas manifestaciones humanas con rituales y lugares sagrados. Y el “lienzo” natural, es decir, los abrigos del cañón del río Vero parecen ayudar. Además, lo que sí que conocemos son algunas ermitas cristianas de época muy temprana, lo que nos puede llevar a pensar, que estos lugares llevan siendo sagrados mucho tiempo.

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Abrigos del río Vero.

Como nos explican en la web del parque, la primera noticia de la existencia de Arte Rupestre en esta zona fue dada a conocer por el profesor Antonio Beltrán en 1972. Posteriormente, el Museo de Huesca iniciaría un programa de investigación, dirigido por Vicente Baldellou, que, entre 1978 y 1990, da lugar a los espectaculares descubrimientos. En 2001 termina el proceso con la declaración definitiva de Parque Cultural, el primero de estas características en Aragón.

El turismo es el motor de desarrollo de una zona que cuenta con un patrimonio natural fabuloso y, como hemos visto, también cultural. Sierra de Guara, en sus múltiples versiones, es uno de esos lugares de Aragón que nadie debería perderse.

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