La Familia en Aragón. Derechos y Deberes

Como decíamos en el anterior post, no hay una diferencia fundamental entre la familia madrileña o andaluza y la familia en Aragón, de modo que todas responden a una misma organización, derechos y deberes. Sin embargo sí que existen especialidades importantes y a ellas nos vamos a referir en el presente post.

Padres e hijos se deben mutuamente, durante toda su vida, respeto, ayuda y asistencia y, esta última comprende la prestación de alimentos y contribuir, durante la vida en común, a la satisfacción de las necesidades familiares. Es un deber reciproco, que se concreta además en la colaboración personal del hijo, en las tareas del hogar y negocios familiares, mientras conviva con la familia.

El deber de crianza y educación corresponde, en principio, a ambos padres conjunta o separadamente según los usos sociales o familiares, sin excluir la posible colaboración de otras personas como son abuelos, parientes y allegados Dicho deber comprende el deber de

– Tenerlos en su compañía
– Proveer a su sustento, habitación verter, asistencia médica
– Educarlos y decidir sobre su formación religiosa

Es especialmente interesante el derecho, que es al mismo tiempo deber de los padres, de corregir a los hijos, derecho que se indica que deberá ejercitarse de forma proporcionada, razonable y moderada, con pleno respeto a su dignidad y sin imponerles sanciones humillantes. Se ha dicho muchas veces por los juristas, que en Aragón no tenemos el concepto de patria potestad como poder y sumisión de los hijos que existía en el derecho romano, y que sí pasó al derecho castellano. Por el contrario, pensamos que lo que debe existir es una autoridad de tipo familiar de los padres sobre los hijos.

Vidriera del Palacio de los Condes de Morata, sede del Tribunal Superior de Justicia de Aragón. Imagen cedida para este blog por Triboniano.

Vidriera del Palacio de los Condes de Morata, sede del Tribunal Superior de Justicia de Aragón. Imagen cedida para este blog por Triboniano.

Junto con los aspectos personales existen también los patrimoniales, ya que corresponderá a los padres representar y actuar en la sociedad en nombre e interés de los hijos, administrando con diligencia los bienes que dichos hijos pudieran haber obtenido por herencia o donación. Hasta los 18 años, o antes si hay emancipación por concesión de los padres o del juez (16 años), se considera que el menor no tiene suficiente capacidad de entender y querer y debe estar protegido por sus padres.

Correlativamente los hijos deben también contribuir equitativamente a la satisfacción de las necesidades familiares y los padres podrán exigir del hijo el cumplimiento de esta obligación.

La mayoría de edad y el cumplimiento de los 18 años suponen en España que desaparece la obligación de prestar asistencia y ayuda a los hijos. ¿Sucede también así en Aragón?

El Código de derecho foral aragonés resuelve que por la mayoría de edad de los hijos, no se extingue la obligación de alimentos y asistencia, de modo que si los hijos no han podido terminar su formación se mantiene la obligación de costear la educación, pero solo en la medida en que sea razonable y por el tiempo normalmente requerido para que la formación se complete y además con el límite de 26 años. Como han indicado reiteradamente los Tribunales, ello no podría entenderse en términos absolutos porque de ningún modo podría aceptarse indefinidamente un parasitismo social.

Una situación especial se produce en España con el menor independiente, esto es cuando el hijo tiene más de 16 años porque será él y no sus padres quien administre el dinero que hubiera adquirido con su trabajo e industria. La administración ordinaria corresponderá al hijo pero necesitaría el consentimiento de los padres para actuaciones extraordinarias.

En Aragón se aplica ese criterio pero, además, ya desde los 14 años el menor puede administrar sus bienes según se verá en el siguiente post.

Por fallecimiento del padre o madre titular de la autoridad familiar sobre el menor la obligación de crianza y educación podría desarrollarse por su cónyuge, siempre que se tratara de menor que hubiera convivido con ellos.

No aplicándose esta previsión legal la autoridad familiar se desarrollaría por los abuelos, tendiendo preferencia los que correspondan a la rama que mejor relación tuviera con el nieto.

A falta de abuelos uno de los hermanos mayores de edad. Quien asuma la autoridad familiar tendrá los mismos derechos y obligaciones que tenían sus padres y en el caso de divergencias será también la Junta de parientes o el Juez quien resuelva.

Ante todo debe advertirse que los derechos y deberes tienen los mismos efectos, tanto en la filiación matrimonial como en la no matrimonial y la adoptiva, de modo que en todas ellas se trata de una autentica función, es decir de derecho atribuidos para el cumplimiento de deberes.

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