El nacimiento del río Pitarque

En un recóndito lugar del Maestrazgo turolense se encuentra el nacimiento del río Pitarque, un espacio declarado Monumento Natural en 2009 y que recoge las esencias naturales del Aragón interior, un lugar modelado por el agua y por el paso del tiempo; un lugar poco transitado, marcado por el rumor del agua y perfecto para un reencuentro con la naturaleza tras meses de duro asfalto.

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Río Pitarque.

Como en otras ocasiones, para lograr la recompensa habrá que caminar. Y, como siempre, las recomendaciones básicas son unas buenas botas, agua, crema para el sol y algo de comida. El acceso al nacimiento no es complicado, se trata de unos cinco kilómetros señalizados, fáciles y perfectamente realizables con niños. La ruta es lineal y nace desde el mismo casco urbano de Pitarque, donde habrá que dejar el coche. Depende de la forma en que nos encontremos y las paradas que realicemos, la ruta nos puede costar entre dos horas y tres. No hay prisa. Es recomendable disfrutar del camino y del paisaje.

Aquí podéis descargaros información de la ruta y el “track” para el GPS: http://senderos.turismodearagon.com/ruta.php?id_ruta=655

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Río Pitarque.

Pitarque es el punto de partida. Una población situada a más de 900 metros de altura, y de origen árabe, nos da la bienvenida. El camino se encuentra señalizado, pero en caso de no encontrar las marcas y paneles, podemos pedir a algún pitarquino que nos muestre el camino, hoy viven unos cien. Una vez puestos en marcha, bastará seguir la senda marcada por los caminantes anteriores, los paneles explicativos o las marcas rojas y blancas del GR 8 primero y las amarillas y blancas después.

Para conocer un poco su casco urbano antes de la visita: http://www.youtube.com/watch?v=giZbKF744yw

El camino sale del pueblo entre huertas y campos para encontrar un bosque propio de ribera. El entorno cambiará pronto, para ser acompañados por carrascas o el inconfundible olor del tomillo. A la izquierda, el caminante encontrará una imponente mole de piedra caliza que vigilará nuestro camino, se trata de Peñarubia (1.453 m.). A nuestra derecha, sobre nuestras cabezas, la peña de la Virgen. A partir de ahora hay que estar atentos, podemos encontrarnos en el entorno de estas peñas gran cantidad de buitres leonados, que encuentran en sus cuevas y riscos el lugar perfecto para anidar.

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Peñarrubia desde el nacimiento.

Un buen lugar para parar y descansar es la ermita de la Virgen de la Peña. Llegar hasta ella nos marca, más o menos, la mitad del camino. A pocos metros, el camino se bifurcará y deberemos dejar el GR8 para seguir por la senda PR-TE 67, de colores blanco y amarillo: no tiene perdida. Poco después nos encontraremos con una central hidroeléctrica abandonada. Años atrás era la encargada de suministrar luz al pueblo y a buena parte de la comarca del Maestrazgo.

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Cañón del río Pitarque.

Poco a poco, y casi sin darnos cuenta, nos hemos adentrado en el cañón del río Pitarque. Atrás queda el valle abierto y ahora discurrimos entre frondosa vegetación (predominan tilos, olmos de montaña, arces, avellanos, serbales…) y paredes de roca verticales que pueden llegar a medir más de 200 metros. Oímos el agua más cerca, su rumor se intensifica, como también lo hace el verde frente al naranja y rojizo de las rocas.
Las aguas del río afloran a la superficie desde profundos acuíferos con caudales de hasta 1.500 litros por segundo, según la estación del año y la cantidad de lluvia caída. El agua emana de la roca de una manera casi mágica. Así nace el río Pitarque. Entre las formaciones más interesantes, encontramos la “Chimenea”, una formación rocosa de más de cuatro metros, en forma de tubo por donde brota el agua en forma de cascada. Aunque no siempre lo hace, depende de las lluvias, y es una pregunta que se hacen los caminantes durante el trayecto…

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La chimenea.

Un poco más arriba, justo en el nacimiento, se llega a un azud construido en tiempos de la central hidroeléctrica. Cuentan en el lugar, que río Pitarque nace realmente en el término de Fortanete, pero se hace visible y nos regala está bonita estampa natural aquí en Pitarque.

Llegados al objetivo, podemos hacer otra parada larga en este lugar y disfrutar con el encanto del mismo. Las más valientes podrán intentar mojar sus pies en las frías y cristalinas aguas del Pitarque y los más inquietos podrán disfrutar con las innumerables formas y huecos que el agua, a través del paso del tiempo, ha ido modelando en la roca.

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Formas modeladas por el agua.

Junto con el agua y la roca, podremos encontrar otros invitados a esta fiesta natural, además de los buitres leonados, que serán las cabras montesas o las truchas. Será difícil terminar el día sin ver alguno de estos tres animales (o los tres). Además de la geología y la fauna, la flora es otro valor destacable de gran importancia dentro del Monumento Natural. Pitarque y su río ya fueron visitados hace más de dos siglos por el gran botánico aragonés Ignacio Jordán de Asso, que catalogó gran cantidad de especies.

Pese a ser uno de los caminos más visitados de la comarca, todavía queda fuera de los grandes lugares dedicados al senderismo, lo que hace del paseo una jornada tranquila, sin agobios. Como cualquier punto natural, puede visitarse en cualquier época del año debido a la cantidad de matices y colores cambiantes. En este caso, será conveniente buscar un momento con altos caudales en río, para disfrutar con total intensidad del espectáculo del nacimiento. En caso de no poder disfrutar de la “chimenea” rebosante de agua, tendríamos la excusa perfecta para volver.

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La chimenea y el azud.

El Maestrazgo, un lugar “imperdible”.

Ahora que vienen las vacaciones, pasar unos días en la comarca del Maestrazgo es una perfecta recomendación para aquellos que busquen turismo de interior y un equilibrio perfecto entre cultura y naturaleza. El nacimiento del río Pitarque debería ser incluido en las agendas de los visitantes al Maestrazgo de Teruel, un lugar con una amplia historia de bandoleros, guerras carlistas y maquis que cuenta con numerosos conjuntos urbanos de gran interés artístico.

Cantavieja, la Iglesuela o Mirambel son las localidades más conocidas de una comarca fronteriza y llena de matices donde la naturaleza no deja indiferente a nadie. Así, además del nacimiento del Pitarque, encontramos otros lugares naturales merecedores de atención como los Órganos de Montoro, pero eso lo dejamos para próximas entradas de este blog.

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Categorías: Paisajes y comarcas | Deja un comentario

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