La Familia en Aragón: la edad y el mayor de 14 años

Es indiscutible que la edad debe tenerse en cuenta en la sociedad y en las leyes. Parece evidente que no podría exigirse ninguna responsabilidad a un niño de 10 años, que, ni debe trabajar, ni debe votar en elecciones, ni podría vender un piso.

Ya desde el principio hay que diferenciar aquellas leyes que son de aplicación en todo el territorio español de aquellas otras que rigen solo en alguno de los territorios forales como Aragón.

Dentro del primer grupo se incluiría la Constitución española vigente que establece la edad de 18 años, a partir de la cual se considera que la persona esta plenamente capacitada para gobernar su persona y bienes y puede votar en elecciones. Pero además hay que tener en cuenta situaciones especiales, a efectos de trabajar o de cometer delito.

En efecto, el Estatuto de los Trabajadores prohíbe el trabajo a los menores de 16 años, con lo que esa edad es el límite para trabajar ya se trate de menores que vivan de forma independiente o que cuenten con el consentimiento de sus padres o tutores. También se exige 18 años para ser donante de órganos, participar en las técnicas de reproducción asistida e interrupción voluntaria del embarazo.

Aquí vamos a insistir en el DERECHO CIVIL FORAL ARAGONÉS donde también actúa, como hemos dicho, al igual que sucede en todo el territorio español, el límite de los 18 años para votar o sacarse el carnet de conducir.

Pero además en ARAGÓN hay dos particularidades muy importantes.

La primera que deben considerarse mayores de edad, no solo a los que cumplan 18 años sino también a los que teniendo mas de 14 años, contraen matrimonio. Consecuentemente estas personas ya no estarán representadas por el padre o madre porque la ley considera que tienen una madurez suficiente al casarse, y no deben quedar bajo la guarda de sus padres sin ningún complemento ni asistencia y podrán realizar por sí mismos, en general, toda clase de actos civiles.

La segunda particularidad es la mayor capacidad de los menores de edad pero mayores de 14 años, quienes también podrán por sí solos aceptar una herencia, cambiar el orden de sus apellidos o administrar los bienes adquiridos con su trabajo o colaboración en la familia.

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Sin embargo, hay actos especialmente trascendentes, como por ejemplo vender un piso o una finca rustica en los que parece prudente que el mayor de 14 años tenga la colaboración y asistencia de alguno de sus padres. Pero debe insistirse en que la asistencia no implica representación y actuación de los padres ni tampoco es indispensable su expreso consentimiento, de modo que se trata únicamente de su presencia y consejo. La asistencia supone el que el padre considera que cada contrato en particular es conforme a los intereses del menor, con lo que no cabe la asistencia en términos generales. Pero contrata el menor, no sus padres.

Veamos un EJEMPLO PRÁCTICO: Pilar, aragonesa de 15 años de edad irá al notario acompañada de su madre o de su padre y será ella y no sus padres, quien firmará la escritura haciendo constar el Notario que la venta se ha hecho con la debida asistencia: vende el menor, no sus padres; son los padres del menor los que no pueden vender sin estar autorizados por Pilar puesto que desde los 14 años no la representan legalmente.

De igual modo podría disponer libremente con la asistencia de alguno de los padres del dinero que tuviera en cuenta corriente. Ya no pueden disponer ni están legitimados los padres, salvo que estén autorizados por el menor, porque a partir de esa edad ya no tienen la representación legal.

Esa misma chica, si fuese castellana, catalana o de cualquier otra parte de España, no hubiera podido aceptar la herencia por sí misma, lo tendrían que haber hecho sus padres por ella. Tampoco hubiera podido decidir la venta de la casa, la decisión correspondería a sus padres (aun en contra de la oposición de la menor), y además, éstos necesitarían autorización judicial.

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Como vemos, el Derecho aragonés ha apostado por otorgar una gran libertad de decisión a las personas mayores de 14 años, y esto no es nada nuevo, sino que procede de la Edad Media, concretamente de un Fuero de 1348. A partir de los 14 años se presume que el menor tiene aptitud de entender y querer para un acto concreto mientras no se demuestre lo contrario; la capacidad es la regla general y sus limitaciones la excepción.

También es importante indicar que en Aragón los casos especiales que se plantean en la relación entre padres e hijos pueden ser resueltos, antes de acudir al Juez, mediante autorización de la Junta de parientes. Así sucede cuando se trata de vender o dar en arrendamiento inmuebles o empresas por mas de 6 años, valores mobiliarios u objetos de arte, actos de disposición a título gratuito, dar y tomar dinero a prestamos, avalar, etc. También cuando existan intereses opuestos entre los padres y los hijos, como podría suceder con cierta frecuencia tras el fallecimiento de uno de los padres. Además el Juez deberá oír al menor, si tiene suficiente juicio, antes de adoptar medidas trascendentes que afecten a su persona o bienes

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