El aliento de los dioses

La identidad de los pueblos está íntimamente ligada al mundo de las creencias. Y en este sentido, la religión juega una papel fundamental creando vínculos de cohesión fuertes entre los miembros de cada comunidad. Sin ir más lejos, en Aragón, aunque hoy somos una comunidad de carácter democrático y laico, las creencias y ritos de origen religioso siguen estando muy presentes. Buena parte de nuestros símbolos de identidad más tradicionales están íntimamente ligados a conceptos de carácter religioso: Patrimonio, emblemas, música, costumbres, fiestas… Conocerlos es fundamental para entender estas manifestaciones. Por eso, esta semana os proponemos un acercamiento al tema. Vamos a ahondar en el origen más remoto de nuestras creencias de la mano de la sorprendente exposición “El aliento de los dioses” que puede visitarse en el Museo de Zaragoza.

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La exposición “El aliento de los dioses” recoge una cuidada selección de objetos arqueológicos hallados en yacimientos aragoneses a través de los cuales podemos rastrear en el universo espiritual de los primeros pobladores de Aragón. Un mundo oscuro y desconocido al que sólo podemos asomarnos tímidamente interpretando los escasos restos materiales que ha llegado hasta nosotros.

A través de un cuidado montaje museográfico en el que se utilizan diferentes recursos “El aliento de los dioses” nos muestra restos materiales relacionados con los rituales de comunicación que ponían en contacto a los hombres primitivos con sus respectivos dioses. Un diálogo que puede reconstruirse descubriendo el simbolismo oculto en cada una de las piezas expuestas. El material con que está realizado un objeto, la forma que adquiere o la decoración que presenta, puede estar poniendo de manifestó una función ritual o un significado implícito que nos pone en relación con el más allá.

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Exposición “El aliento de los dioses” (www.aragonhoy.net)

Lo primero que descubriremos al entrar es la intima conexión que existe entre la necesidad espiritual de los primitivos seres humanos y las pinturas rupestres que decoraban sus cuevas y abrigos rocosos. Las representaciones pictóricas resultaron ser un medio idóneo para comunicarse con los dioses y ganar sus favores. Eso sí, tan idóneo como complejo de interpretar, pues la comunicación con la divinidad se prestaba a todo tipo de representaciones. Desde simples puntos hasta preciosas imágenes cargadas de realismo. A las pinturas de la Sierra de Guara ya nos referimos en este blog.

Estas pinturas evolucionaron a la vez que lo hicieron las sociedades que las generaban. Poco a poco se fueron haciendo cada vez más complejas. Abandonaron todo rasgo figurativo y derivaron en representaciones abstractas que conocemos como arte esquemático. Un proceso que sin duda estuvo en relacionado con la profesionalización de la capacidad para establecer contacto con la divinidad. Un poder que se fue codificando en complejos rituales al que solo tenían acceso unos pocos privilegiados.

FOTO 5. Escena de antropomorfos y cuadrúpedo de  Mallata  (Foto Salas) - copia

Pinturas rupestres en la Sierra de Guara

La forma que adoptaban estos rituales ancestrales ocupan en segundo ámbito de la exposición. En ellas la figura del intermediario entre los dioses y los hombres, el chaman o sacerdote, era fundamental. Pero tan importante como este personaje era también el uso de sustancias que favorecieran el contacto con el otro mundo. Por ejemplo, las bebidas alcohólicas. Su ingesta podía llevar a los participantes a estados de consciencia distintos a la realidad que les facilitaban la posibilidad de trascender a otras dimensiones. La más común de todas ellas fue la cerveza que era consumida en vasos rituales con formas y decoraciones especiales. Posteriormente, fue sustituida por el vino cuya popularidad se intensificó con la llegada de la dominación romana. Beber vino se convirtió en un verdadero signo de distinción social que terminó por desarrollar unas sofisticadas pautas de consumo que requerían piezas cerámicas especialmente diseñadas para ello.

Los aromas también eran fundamentales en los rituales de contacto con el más allá. Preparados de hierbas aromáticas o resinas como el incienso eran quemados para contribuir a crear la atmósfera adecuada. Lo mismo ocurre con la presencia del humo cuyo sinuoso movimiento ascendente sugería a los presentes el contacto con la divinidad.

15. Katathos (vasija cilïndrica).Cerámica. Cultura Ibérica. 100-75 a.E. Beligiom (Azuara, Zaragoza).NIG 50864

Katathos (vasija cicíndrica) con decoración animal. (Imagen cedida por el Museo de Zaragoza)

De todas estas prácticas que hemos señalado nos hablan multitud restos materiales. Por ejemplo, los vasos campaniformes para el consumo y el almacenaje de cerveza. Vajillas especiales para el consumo de vino. Recipientes rituales cuya forma o decoración responde a usos rituales relacionados con ofrendas y libaciones. Soportes para quemar aceites y perfumes. Y, por su supuesto, elementos propios para celebrar banquetes como las ollas, cazos de servir o cuchillos de cortar. Compartir grandes cantidades de comida en comunidad, al igual que la representación de danzas, son practicas comunes que no pueden faltar en cualquier tipo de celebración.

El tercer ámbito nos descubre que los animales también son un elemento fundamental a la hora de valorar las relaciones entre hombres y dioses. En las sociedades prehistóricas la presencia de animales junto al hombre tenía una relación muy directa con el bienestar de la comunidad. A mayor cantidad de animales mayor bienestar. Por eso, desde muy pronto los animales adoptaron para el hombre la capacidad de personificar deidades, ocultar demonios o ejercer de intermediarios entre hombres y dioses. Caballos y ciervos eran especialmente venerados y su representación abunda en joyas y cerámicas. También los leones, un animal que entre las culturas propias de Península Ibérica tenía un carácter protector.

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Colgante con forma de ciervo (Imagen cedida por el Museo de Zaragoza)

Finalmente, la exposición nos muestra algunas de los ejemplos más antiguos de personificación de deidades que tenemos en Aragón. La personificación de los dioses fue un proceso generalizado en muchas civilizaciones antiguas. Y lo mismo que los dioses adoptaban forma humana las creencias antiguas también podían elevar a los hombres a la categoría de dioses y divinizarlos. Así ocurre en el caso de los héroes. En este sentido destacan en la exposición dos piezas cedidas por el Museo de Huesca que representan la cabeza de un soldado y un personaje desnudo y entronizado.

La divinización de los hombres para rendirles culto solo era posible tras la muerte por ello no tardaron en aparecer representaciones de los difuntos integradas en elementos funerario como mausoleos y estelas. Objetos que también tienen su espacio en “El aliento de los dioses”.

13. Figurilla antropomorfa.Cerámica. Edad del Bronce 1850-1000 a. E. El Carnelario (Sena, Huesca).NIG 27740

Figurilla antropomorfa. (Imagen cedida por el Museo de Zaragoza)

Esta curiosa y sorprendente exposición permanecerá en el Museo de Zaragoza a lo largo de los próximos meses. Si os gusta la historia y la arqueología no dejéis de ir al Museo de Zaragoza para visitarla. Y si estáis interesados en el mundo de la espiritualidad y las creencias entonces sí que no os la podéis perder.

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Categorías: Claves de la Historia, Historia y Arte | Deja un comentario

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