La recuperación del folclore aragonés: la gaita de boto

Todavía hay muchos que se sorprenden, otros las miran con desconfianza, incluso hay algunos que exclaman: “eso no puede ser de aquí”. Nos referimos a la gaita de boto aragonesa. Y es que son muchos (cada vez menos) los que piensan que los gaiteros vienen de otros lugares como Asturias, Galicia o Escocia. Hoy vamos a ver que no es así.

Gaita

Gaita de boto (Fuente: Wikipedia)

La sorpresa y el desconocimiento pueden tener su origen en que el instrumento estuvo a punto de perderse a finales de los setenta, cuando las pocas gaitas que quedaban y los pocos “sopladores” iban desapareciendo. Y fue en ese momento, con la autonomía y las libertades recobradas tras una larga dictadura, cuando se inició el proceso de recuperación del folclore aragonés. Numerosos grupos aparecieron, algunos llegan hasta hoy, y muchas fueron las melodías rescatadas y los instrumentos recuperados en un momento en el que estaban a punto de perderse para siempre.

Así, hoy hablamos de un rico folclore aragonés, que va más allá de la jota, con ejemplos en numerosas localidades, con bailes y melodías propias. Junto con esas melodías, se recuperaron los instrumentos, y así encontramos la gaita de boto. Pincha para ver una actuación de La banda de Gaitas de boto aragonesas

Una gaita o cornamusa, que según los estudiosos se entronca con la familia de las franco-occitanas y que consta básicamente de cuatro “tubos” y un “saco” que recoge el aire. Este “odre” o “boto” (de ahí el nombre), estará realizado con una piel de cabrito vuelta y tendrá una capacidad de unos 25 litros. La gaita de boto se caracteriza por disponer, en paralelo, del clarín y la bordoneta. El primero será la parte principal, ya que tendrá ocho agujeros(siete delante y otro detrás) para conseguir la melodía, junto con dos más de resonancia. La bordoneta estará afinada en DO, y añadirá una nota en la misma octava tónica que el clarín. Junto a está, el bordón, que será el “tubo” encargado de producir el sonido diferenciador de la gaita: emite un bajo continuo, afinado en DO, en dos octavas más bajas a la tónica del clarín. Su colocación también es particular, ya que se sitúa por debajo del brazo derecho del gaitero, frente a las gaitas atlánticas, que lo colocan encima del hombro de forma más vistosa. Para terminar, encontraremos un soplador o bufador, mediante el cual, el gaitero llena el boto de aire.

Esquema Gaita de Boto

Esquema Gaita de Boto (Fuente: Instrumunto)

Pero aquí no termina todo, porque una buena gaita, tiene que ir bien vestida. Así, son muy importantes la telas que cubren el boto, generalmente de vivos estampados y con volantes. Ya que, según cuentan una vieja leyenda:

En en una época ya olvidada, la gaita de boto no tenía vestido y llevaba el odre tal cual al aire. En alguna parte de Aragón, vivía un gaitero que era ciego. Tenía una niña pequeña que enfermó y murió. Y aquel gaitero ciego aragonés, para poder recordar a su niña, puso uno de los vestidos de su hija sobre el boto, de tal manera, que así, cada vez que tocaba con su gaita, se hacía a la idea de tener a su querida hija entre sus brazos. Los demás gaiteros aragoneses, al ver aquella forma de proteger el fuelle, con aquel vestido, fueron poco a poco y por imitación, adoptando aquella forma de vestir a la gaita que ha perdurado hasta nuestros días.

Para más información consulta: http://www.bandadegaitasdeboto.org

La decoración también incluirá la madera, ya que la tradición dicta que los tubos se forren con piel de culebra, para proteger el instrumento de los cambios de tiempo o las grietas; y que la madera se talle con símbolos vegetales, mágicos o geométricos. En su momento, la madera utilizada sería el boj, muy común en el pirineo, muy duradera y fácil de trabajar, aunque hoy se opta por maderas como el ébano, el palo-rosa o el boj-americano.

Historia de la gaita.

Aunque nos pueda sorprender, la gaita no es un elemento extraño en el folclore de muchas partes de España, y en Aragón tampoco. Así, los documentos y los estudiosos trazan una extensión del instrumento por los valles pirenaicos, el norte de la provincia de Zaragoza y la zona oriental aragonesa y los Monegros. Y es que es Sariñena donde encontramos el último de los gaiteros “viejos”, allí, Juan Mir, dejó de tocar en 1975 para el dance.

JUAN MIR

Gaita de boto (Fuente: Juan Mir)

Poco tiempo después, el proceso de recuperación se inició con la fabricación de gaitas copiadas de viejos modelos que perduraban en pueblos o en asociaciones culturales. El proceso se consolidó con la difusión que realizaron grupos de folk que surgieron a principios de los ochenta. Así se comenzaron a realizar las primeras gaitas de boto que sustituyeron a las primas gallegas que habían comenzado a utilizarse por los músicos que acompañaban el dance, debido a que eran más fáciles de encontrar.

Junto con la recuperación de la gaita de boto se realizó un proceso tan importante o más de puesta en valor de las tradiciones culturales populares aragonesas, que incluían canciones, melodías y dances, arrinconados durante décadas, pero que en los últimos años han sido recuperadas y se ha evitado su olvido para siempre.

Pincha para ver esta actuación del grupo Biella Nuei en 1988.

Con el instrumento salvado, fueron los nuevo grupos de folk los encargados de difundir su sonido entre un público mayor y los encargdos de mostrar la riqueza de la tradición popular. Así, surgieron grupos como Biella Nuei, La Orquestina del Fabirol o Dulzaineros del Bajo Aragón que fueron los encargados, junto con asociaciones y entidades, como la Escuela de Música tradicional de Zaragoza, de custodiar y traspasar a las nuevas generaciones el legado de la música y el baile tradicional. Otros grupos, como Ixo Rai!, fueron más allá y mezclaron esa tradición y esos instrumentos tradicionales con la “nueva” música popular, el pop o el rock, y consiguieron traspasar las fronteras de Aragón para llegar a tener éxito estatal.

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Ixo Rai (Fuente: Zaragoza Rebelde)

Así se consiguió que los “gaiteros” no se perdiesen en la historia y que en nuestros pueblos y ciudades, además de los nuevos estilos y corrientes musicales, se sigan escuchando dulzainas, gaitas y salterios. Y es que, en Aragón, un “gaitero” no tiene que tocar obligatoriamente la gaita, ya que por gaitero se conocían o se conocen a los músicos que venían a animar la fiesta. Qué empiecen, pues, los gaiteros, y qué no dejen de sonar nunca.

LOGO DE PRESIDENCIA AUTORIZADO EL 12 DE JULIO 2013

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Categorías: Joyas del Patrimonio | 2 comentarios

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2 pensamientos en “La recuperación del folclore aragonés: la gaita de boto

  1. Estupendo trabajo. Con vuestro permiso, lo linkeamos en la web de los Amigos del Castillo del Compromiso.

  2. Rafael SalasAuséns

    Excelente trabajo éste, que pone en conocimiento a través de Facebook, de uno de los instrumentos más emblemáticos de nuestra Autonomía. Gracias.

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