Los esconjuraderos de Sobrarbe

Los recovecos oscuros de la historia los suelen ocupar misteriosas leyendas y legendarios personajes. Así, en Aragón encontramos numerosos relatos cuyo origen y realidad no tenemos del todo claro, pero que ocupan lugares importantes en nuestra identidad colectiva. Lo mismo pasa con construcciones que por su edad o por la tradición que las acompañan, despiertan en nosotros un destacado interés basado, en algunos casos, en su origen pagano o legendario.

Así encontramos unas construcciones en el pirineo llamadas esconjuraderos (desconchuraderos o esconjuraderas) que contienen todos esos elementos. La mayoría se encuentran en Sobrarbe, territorio que nunca deja de sorprendernos y donde encontramos una importante riqueza cultural y natural.

 

foto 1 Esconjuradero de Asín de Broto e Iglesia parroquial

Esconjuradero de Asín de Broto e Iglesia parroquial. (Fuente: romanicoaragones.com)

Se trata de construcciones generalmente cuadradas y exentas, vinculadas a iglesias o ermitas, abiertas a los cuatro puntos cardinales y cubiertas por una techumbre no de mucha altura. A partir de aquí, surgen muchas conjeturas sobre su uso. Al parecer están vinculados a rituales cristianos o paganos consistentes en ahuyentar tormentas o “tronadas”.

Los pueblos siempre han mirado al cielo. Tanto a la hora de rogar a Dios, como a la de predecir el tiempo, aliado y enemigo frente a sus cosechas. Así, con la presencia de sacerdotes, en estas contrucciones se “esconjurarían” tormentas, es decir, se realizaría algún tipo de ritual que las alejase o que hiciera disminuir su virulencia. Aunque muchos estudios afirman que no sólo servirían para protegerse del tiempo, también serviría para expulsar otro tipo de maleficios o desventuras de la zona.

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Vista de los Tres Serols desde Guaso.

Y no serán pocos los miembros de la curia cristiana los que clamen contra este tipo de “superticiones” o “brujerías”. Valga como ejemplo las palabras, en 1529, de fray Martín de Castañega, en su Tratado de las supersticiones y hechicerías, donde crítica la proliferación de conjuradores que “juegan con la nube como con una pelota […] procuran echar la nube fuera de su término y que caiga en el de su vecino”. A cambio su recomendación era clara, que el pueblo se congregue junto al sacerdote, rece letanías y plante una cruz frente a la tormenta. ¿Podríamos estar ante la cristianización, una vez más, de algún rito pagano?

Volviendo a la actualidad y a los vestigios que hasta hoy nos han llegado, en Sobrarbe perduran algunos de los esconjuraderos más característicos: Asín de Broto, Almazorre, Guaso, San Vicente de Labuerda, Burgasé, El Pueyo de Araguás o Mediano.

Pero no todos se encuentran en la misma situación. Algunos han desaparecido bajo las aguas de un pantano (Mediano), otros se encuentran en lugares de vistas privilegiadas (Guaso) y otros nos dan la bienvenida a joyas del arte románico (San Vicente de Labuerda).

Desde la comarca de Sobrarbe nos invitan a realizar una ruta para conocer los diferentes enclaves. Es la excusa perfecta para conocer este territorio:

Sin título

 

Recorrerlos es conocer la historia de esta comarca, con restos arqueológicos que datan del neolítico, lo que demuestra su primitiva población. El esconjuradero de Mediano es lo que permanece en la torre y la iglesia del antiguo pueblo que hoy descansa bajo las aguas del pantano. Tendrá que llegar el verano para esperar que el desembalse deje a la vista lo que queda de Mediano, lo que por ser algo sagrado, no se demolió tras la inundación.

Iglesia y esconjuradero de Mediano

La Iglesia y el esconjuradero de Mediano.

El de Guaso es todo lo contrario, se encuentra en lo alto de uno de los muchos barrios del pueblo, hoy municipio de Aínsa-Sobrarbe, y llegar hasta él supone contemplar una de las mejores vistas del pirineo. El valle del Ara se encuentra con el Cinca, vigilados por Peña Montañesa. Y a lo lejos la cordillera pirenaica, donde destacan los Tres Serols. A pocos metros del esconjuradero se encuentran restos de una fortificación medieval, lo que retrata la importancia estratégica del lugar.

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Esconjuradero de Guaso y Peña Montañesa.

Acercarse hasta San Vicente, municipio de Labuerda, supone llegar a una iglesia románica del siglo XII, donde el esconjuradero nos da la bienvenida y nos permite la entrada al recinto. Sorprende el gran tamaño de la iglesia, con planta de nave única rectangular, con ábside semicircular y con capillas laterales añadidas en años tardíos. Y destaca también el retablo del XV, donde se nos narra la vida de San Vicente.

En este caso, ha llegado hasta nosotros las posibles “palabras mágicas” pronunciadas por el sacerdote: “Boiretas en San Bizien y Labuerda: no apedregaráz cuando lleguéz t’Araguás: ¡zi! ¡zas!”

Esconjuradero de San Vicente

Esconjuradero de San Vicente. (Fuente: romanicoaragones.com)

En Asín de Broto encontraremos uno diferente, con una estructura más compleja, de planta rectangular y de dimensiones mayores. Restaurado en 2009, cuenta con una bóveda apuntada y conocemos su fecha de construcción: 1716. Sirve de entrada a la iglesia parroquial de la Virgen de la Asunción.

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Esconjuradero de Asín de Broto.

La factura de este tipo de construcciones no es, en ningún caso, un ejemplo de perfección. Como es el caso del de Almazorre, que se levanta dentro del conjunto de la iglesia de san Esteban. Aquí destacan los restos pictóricos de gran valor descubiertos en las labores de restauración de 2008 y 2009. Situado al sur de la comarca, en el municipio de Bárcabo, se trata de un templete de perfecta planta cuadrada de 4 m2 y con otra característica singular, es conocido como la esconjuradera, en femenino.

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La esconjuradera de Almazorre.

La ruta se complementa con el de Burgasé, que está sin restaurar pero que cuenta con dos importantes novedades: incluye una fecha de construcción, 1613, y se levanta sobre un pequeño aljibe que recoge aguas de escorrentía para regar el huerto anexo de la abadía; y con el de El Pueyo de Aragüas, que se sitúa sobre el cuerpo de campanas de la torre de la iglesia de la Santa Cruz.

 

Esconjuradero de El Pueyo de Aragüas

Esconjuradero de El Pueyo de Aragüas.

Y antes de terminar, queremos pensar en los más pequeños y, de la mano de la comarca de Sobrarbe y de su servicio de turismo, queremos presentaros un pequeño juego que servirá para disfrutar más de la visita en familia. Se trata de un documento pdf que podéis descargar e imprimir para preparar vuestra ruta:

 http://www.turismosobrarbe.com/descubresobrarbe/descargas/ruta%20de%20los%20esconjuraderos.pdf

Una vez más, observamos la mezcla entre la tradición cristiana y los ritos paganos. Una vez más nos quedamos con ganas de saber más y visitar estos enclaves sobrarbenses que no dejarán indiferentes a nadie y donde, seguro, regresaréis.

 

LOGO DE PRESIDENCIA AUTORIZADO EL 12 DE JULIO 2013

 

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Categorías: Paisajes y comarcas | Deja un comentario

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