DERECHO FORAL: LA LEGÍTIMA, LA PRETERICIÓN Y LA DESHEREDACIÓN.

En las herencias se llama legítima, a aquella parte del patrimonio de una persona, de la cual ésta no puede disponer libremente, porque la Ley ordena que ha de reservarse en favor de determinados beneficiarios.

● En EUROPA Y EN ESPAÑA existen diversos sistemas sobre quiénes pueden ser beneficiarios y cuál debe ser la cuantía. La legítima supone un equilibrio o punto de encuentro, entre principios individualistas y familiares. Se tiene en cuenta tanto el derecho de toda persona a decidir libremente el destino de su patrimonio, como también la colaboración que dicha persona ha obtenido de la familia más próxima, para reunir dicho patrimonio.

En el Código Civil español se consideran legitimarios a los descendientes, ascendientes y cónyuge viudo, con la particularidad de que los descendientes excluyen a los ascendientes y el cónyuge tiene derechos, ya existan unos u otros. La cuota legitimaría de los descendientes es de 2/3 partes de la herencia, y de ellas 1/3 es la legítima estricta de distribución individual e igualatoria, y el otro tercio constituye la mejora, que puede atribuirse a cualquiera de los descendientes.

En Cataluña, la porción legitimaria es 1/4 de la herencia.

● En ARAGÓN, con la viudedad foral el cónyuge ya esta suficientemente protegido. El fundamento de la legítima colectiva lo encontramos en el Fuero que en 1307 aprueba Jaime II en las Cortes de Aragón: “para que las casas se conserven en buen estado, pues por la división entre los hijos, fácilmente podrían perecer”. Aplicada tan solo a los nobles, en el año 1311 las Cortes de Daroca consiguen extenderla a todos los ciudadanos.

FOTO FAMILIA

En nuestra Comunidad Autónoma, desde el siglo XIX y Costa, siempre ha habido muchos partidarios de la libertad absoluta de disponer por causa de muerte o al menos disminuir la cuantía de la legítima, En este sentido el Código de Derecho foral de 2011 (de acuerdo con la Ley de Sucesiones de 1999) redujo la legítima desde los 2/3 que se establecían en el Apéndice y en la Compilación de 1967, hasta la mitad de la herencia.

En el vigente Derecho foral aragonés, son legitimarios los hijos y sus descendientes, que tendrán derecho por legítima, a la mitad de la herencia. Por tanto, una persona de vecindad aragonesa que tenga hijos, al ordenar su sucesión, ha de tener en cuenta que, por ley, la mitad de su patrimonio, necesariamente, debe ir destinada a sus descendientes, ya se decida en testamento o en pacto sucesorio. Pero además el testador puede distribuir, por igual o desigualmente, la legítima entre todos o varios de los descendientes, dando más a unos que a los otros o bien atribuirla a uno solo de ellos. Podría beneficiar a los nietos, biznietos, tataranietos (descendientes de grado más remoto) y no a los hijos (descendientes de grado más próximo).

Por esta razón se habla en Aragón de una legítima colectiva, pues los descendientes en su conjunto, tienen derecho a la mitad del patrimonio de sus ascendientes pero, individualmente, no tienen ningún derecho

Con la expresión descendientes habrá que entender incluidos los matrimoniales, no matrimoniales, adoptivos y también los nasciturus (hijos que todavía no han nacido) siempre que el nacimiento se produzca 300 días contados desde el fallecimiento del causante y los concepturus (hijos que todavía no se han concebido), comprendiendo los que resulten de la fecundación asistida post mortem, con material reproductor del causante, en los términos señalados por la ley.

Decimos que en Aragón constituye la legítima la mitad de la herencia. Pero para calcular, cuál sea la herencia a los efectos de la legítima, hay que tener en cuenta que el fallecido ha podido donar en vida, en forma excesiva, a personas no descendientes, perjudicando a los descendientes legitimarios.

Es también importante destacar la especial protección de los hijos, dentro del amplio grupo de legitimarios descendientes, que caso de necesidad, pueden reclamar de los beneficiarios de la legítima, la prestación de alimentos y reclamar también por el exceso de donaciones a que se refiere el anterior párrafo.

FOTO ABUELOS

● Distinta de la preterición es la DESHEREDACION que supondría privar de la legítima al único hijo o descendiente legitimario, como consecuencia de circunstancias muy graves previstas por la ley como indignidad para suceder, maltrato de obra, injurias graves de palabra.

● Podría suceder que el fallecido se hubiera olvidado de sus hijos sin citarlos expresamente, ni en el testamento, ni en el pacto sucesorio, ni en la ejecución de la fiducia. Se produce entonces la PRETERICIÓN, y es suficiente para que no la haya que el fallecido lo hubiera mencionado en cualquier parte del testamento o escritura, aunque nada se diga en su favor o se le atribuyan bienes de valor irrelevante.

La preterición puede ser intencional, cuando se conocía la existencia del hijo al que nada se deja, pero también no intencional, cuando se desconocía su existencia o hubiera nacido con posterioridad al fallecimiento del testador y en este último caso la ley le reconoce ciertos derechos.

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