El arte rupestre en Teruel

Entre las muchas maravillas que encierra la provincia de Teruel, hoy vamos a descubrir que también es un espacio privilegiado para contemplar el denominado Arte Rupestre Levantino. Un tipo de arte rupestre que es propio de la zona Este de la Península Ibérica y que fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1998. Este tipo de representaciones, que cuentan con ocho siglos de antigüedad, abundan en los abrigos rocosos de sus valles. ¿Dónde podemos encontrarlos? ¿Qué podemos reconocer en estos antiguos dibujos?

Arquero de El Cerrao de  Obón. Fuente: rupestreguerrero.es.tl

El Arte Rupestre Levantino fue puesto en valor por el arqueólogo turolense Juan Cabré en 1903 cuando comenzó a investigarlo a partir del descubrimiento de unas fantásticas pinturas de ciervos en el entorno de Cretas. A diferencia de las pinturas de época paleolítica, que eran muy populares desde el descubrimiento de Altamira, estas nuevas pinturas llamaron pronto la atención porque presentaban un estilo diferente.

Mapa arte rupestre levantino. Fuente: labitacoradejenri.blogspot.com.es

Las pinturas levantinas se encuentran en los muros de abrigos rocosos, son de un solo color (generalmente rojo) y representaban escenas cotidianas de todo tipo en las que el hombre tiene un gran protagonismo: escenas de caza, guerra, bailes, ritos etc… Su importancia histórica es enorme y aportan información fundamental sobre las actividades económicas y sociales de los pueblos prehistóricos. Incluso también pistas sobre la espiritualidad y las creencias de las tribus que las originaron.

Mujer con un rebaño de cabras en La Cañada de Marco de Alcaine. Fuente: http://www.terueltirwal.es

Las pinturas más antiguas son anteriores al 6000 ac y su cronología en esta zona abarca desde el final del Paleolítico hasta la Edad de los Metales; una época de grandes cambios. Los grupos humanos de cazadores recolectores poco a poco se asentaron en comunidades sedentarias dedicadas a la agricultura y la ganadería.

La retirada de la última glaciación dio paso a un clima mucho más templado que hizo posible el crecimiento de bosques mediterráneos con pequeños arbustos, plantas aromáticas, pinos, encinas y enebros. Los hombres salieron de las cuevas y comenzaron a asentarse en abrigos rocosos poco profundos cercanos a ríos donde plasmaron su arte. Seguramente, estos lugares y sus pinturas también estaban relacionados con creencias y ritos de carácter religioso. Los animales emigraron al norte, la caza comenzó a escasear y las comunidades humanas se hicieron poco a poco más sedentarias. Aprendieron a domesticar los animales, a cultivar la tierra y a producir cerámicas donde almacenar la comida. Las pinturas rupestres levantinas son testigos de todos estos cambios.

Escena recolección Abrigo de los Trepadores de Alacón. Fuente: rupestreguerrero.es.tl

Las pinturas están realizadas directamente sobre la roca sin ningún tipo de preparación. Primero dibujaban el contorno de las figuras y después rellenaban su interior, a veces solamente mediante rayas. En ocasiones las figuras se representaban aisladas pero normalmente forman composiciones de diversos tamaños. En función de su tamaño, color o su dinamismo se pueden establecer diferentes periodos cronológicos. Las representaciones humanas son siempre esquemáticas aunque en algunas ocasiones incluyen muchos detalles.

Mujer en la La Val del Charco (Alcañiz). Fuente: rupestreguerrero.es.tl

En el último periodo, ya en la Edad del Bronce, las pinturas levantinas se mezclan con representaciones que vuelven a ser estáticas y muy esquemáticas. Son dibujos que responden a otro estilo que denominamos Arte Rupestre Esquemático en el que la representación de los animales y los hombres se reduce únicamente a los elementos  más básicos y característicos, llegando casi a la abstracción de la realidad. Tanto es así, que en ocasiones se hace muy difícil reconocer su significado. Se trata de un nuevo estilo que no nace de la evolución de la pintura levantina sino que debió de importarse a través de flujos migratorios provenientes del norte de África.

Arte esquemático en La Fenellosa de Beceite. Fuente: patrimonioculturaldearagon.es

El Arte Rupestre Levantino es abundante en los barrancos de los ríos Matarraña, Guadalope y Martín, así como en la sierra de Albarracín.

En el Matarraña podemos visitar las pinturas del Barranco del Calapatar en Cretas, que fueron descubiertas por Juan Cabré, aunque también existen otros interesantes ejemplos como el de La Fenellassa de Beceite o los abrigos de Mazaleón. En ellas encontramos una buena muestra de todo el este tipo de arte.

A orillas del Guadalope destaca la cueva de La Val del Charco donde encontramos diferentes escenas de caza con cuarenta y dos representaciones humanas. Es especialmente bonito el conjunto de los arqueros que corren con las piernas completamente estiradas en forma horizontal. También la escena que representa la caza de un jabalí.

Caza de jabalí en La Val de Charco. Fuente: http://www.artelista.com

En el valle del río Martín abunda la pintura rupestre levantina. Encontramos muestra de ella en muchos abrigos rocosos representando todo tipo de animales y escenas. Una buena manera de conocerlas es acercarse a visitar el Centro de Interpretación de Arte Rupestre “Antonio Beltrán” de Ariño. Aquí tenéis un enlace:

http://www.parqueriomartin.com/centro_arte_rupestre.htm

En el cañón de los Estrechos de Albalate encontramos una extraordinaria representación de pinturas esquemáticas. Entre ellas una excepcional serie de seis personas cogidas de la mano, en actitud de danza. En el abrigo de El Cerrao de Obón también aparecen arqueros en movimiento con las piernas abiertas. En Alacón, en la Cueva de la Tía Mona, los arqueros son muy estilizados y van vestidos con faldas y adornos que cuelgas de las pantorrillas. En la Cueva del Garroso encontramos a un singular arquero con la melena recogida con diadema. Y en los abrigos de los Trepadores y los Recolectores unas preciosas escenas donde aparecen hombres recolectando frutos.

Arquero de la Cueva del tío Garroso de Alacón. Fuente: http://www.patrimonioculturaldearagon.es

Finalmente, hay que destacar el conjunto de pinturas del “Parque Cultural de Albarracín” que es también extraordinario por su calidad y su cantidad. Aquí también encontramos todo tipo de animales y escenas. Algunas pintadas en color blanco como ocurre con los toros del paraje de El Rodeno.

Uno de los conjuntos más importantes de Albarracín es el de Prado de las Olivanas donde podemos ver un hermoso conjunto de animales y una preciosa escena de caza.

Conjunto de Olivanas en Albarracín. Fuente: http://www.parqueculturaldealbarracin.org

Muy curiosa es la representación de un cazador que dispara tendido en el suelo que encontramos en el Abrigo de los Callejones Cerrados y que sirve de logo al Parque Cultural.

Arquero de los Callejones Cerrados. Fuente: http://www.artelista.com

Y también es muy curiosa la pintura Abrigo de Doña Clotilde con un total de cuarenta y una figuras entre las que se encuentra la representación de un pequeño árbol que podría estar siendo vareado.

Arbol de Doña Clotilde. Fuente: http://www.artelista.com

Todas ellas podréis observarlas al detalle visitando la página web del Parque Cultural de Albarracín donde podréis realizar un recorrido virtual. No os lo perdáis.

http://www.parqueculturaldealbarracin.org/

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Categorías: Historia y Arte, Joyas del Patrimonio | Deja un comentario

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