La Colegiata de Bolea

Si las cerezas de Bolea y su feria anual fueron protagonistas de una entrada anterior de este blog, hoy hemos querido volver a este pueblo oscense para conocer otro de sus tesoros: la colegiata.  Construida sobre restos románicos y musulmanes a mediados del siglo XVI, se trata de una joya del gótico de transición al renacimiento de marcado carácter aragonés con un pintor misterioso: el Maestro de Bolea. Una visita que no se deben perder.

Exterior de la Colegiata de Bolea. Fuente: turismo.hoyadehuesca.es

Entre Huesca y el castillo de Loarre

A día de hoy, la población de Bolea es la capital del municipio de La Sotonera (creado en 1973), que incluye Aniés, Esquedas, Lierta, Plasencia del Monte, Puibolea y Quinzano; entre todas estas poblaciones suman unas mil personas. Situada a 20 kilómetros de Huesca, el promontorio sobre el que se levanta la colegiata domina las extensas llanuras de la Hoya de Huesca y de La Sotonera, camino natural entre el castillo de Loarre y la ciudad de Huesca.

Los restos más antiguos de Bolea se remontan a los pueblos prerromanos, aunque será en la edad Media cuando se inicie la historia de nuestra colegiata. Tras varios intentos de los reyes cristianos por tomar la villa, Bolea fue conquistada definitivamente a los musulmanes por el rey Pedro I de Aragón en el 1101. Fue el último reducto islámico de la zona. Más tarde, sería villa real e importante núcleo en el camino a Jaca y Compostela.

Un “salón” extraordinario.

La colegiata de Bolea hoy, recientemente restaurada,  sorprende al visitante por sus esplendidos retablos y su planta basilical de tres naves, que se configura como un enorme “salón”, similar al de la catedral de la Seo en Zaragoza, cubierto con una bóveda de crucería.  El edificio se levanta sobre el solar que ocupó el castillo-palacio musulmán de la localidad, conocida como Buluya, plaza importante en la defensa de la Huesca musulmana.  Uno de los torreones de la estructura defensiva se aprovechó para la torre-campanario.

Vista de las tres naves y la bóveda de crucería. Fuente: www.colegiatadebolea.es

Excepcional ejemplo de la arquitectura de transición gótico-renacentista, la colegiata es iglesia parroquial con el nombre de Santa María la Mayor. De la primitiva construcción románica, sólo se conservan restos de la cimentación y una cripta bajo el presbiterio. El edificio actual es una obra gótica de transición al renacimiento realizada entre 1541 y 1559 por Pedro de Irazábal, quien tomó como ejemplo la catedral de La Seo de Zaragoza y la catedral de Barbastro. Hoy, la entrada se efectúa por una portada de estilo manierista obra de Juan Miguel de Orliens y su cantero Juan de Escorz en 1611.

Columna y arranque de la bóveda de crucería. Fuente: www.descubrehuesca.com

La planta de salón o  hallenkirchen presenta tres naves de la misma altura, separadas por arcos de medio punto. La bóveda de crucería estrellada es soportada por columnas fasciculadas en la nave central, cilíndricas en el presbiterio y anilladas en el coro.

El retablo mayor ¿Quién es el Maestro de Bolea?

El retablo mayor fue realizado entre 1490 y 1503, por lo que estuvo ubicado en un templo anterior. Se trata de una combinación de 20 tablas pintadas al temple y 57 tallas de maderas nobles policromadas. El trazado del retablo es gótico y su estructura está formada por un amplio banco, un cuerpo con cinco calles y tres pisos y un guardapolvo que enmarca el conjunto.

Retablo mayor. Fuente: turismo.hoyadehuesca.es

Sobresale el tabernáculo-expositor que sirve de peana a la talla central de la virgen de la Asunción, con marcados rasgos flamencos. La talla y la decoración del retablo son obra del maestro flamenco, residente en Huesca, Gil de Brabante.

Detalle de la virgen de la Asunción y tablas del Maestro de Bolea. Fuente: turismo.hoyadehuesca.es

Una de la joyas de esta colegiata la encontramos en este retablo: se trata de las extraordinarias pinturas realizadas por el Maestro de Bolea, pintor anónimo que, en una época todavía gótica en España, utiliza rasgos estilísticos flamencos e italianos. No se conoce el nombre del artista ni el porqué de su obra en una localidad como Bolea. La cautivadora conexión que propone mezcla elementos flamencos como el tratamiento del espacio, un rico colorido donde destaca la gama de rojos y verdes o la representación naturalista al detalle con las nuevas técnicas del Quatrocento italiano basadas en las perspectivas, la iluminación y el sombreado. El estilo del Maestro de Bolea está vinculado con la obra de Juan de Borgoña y Pedro Berruguete.

Tabla representativa de la Piedad (Maestro de Bolea)

El retablo de Santiago

Aunque históricamente ha sido atribuido al taller de Damián Forment (1532), recientes estudios indican que el trabajo de escultura es del francés Gabriel Joli. Se trata de una obra renacentista, realizada en alabastro policromado. En el cuerpo del retablo aparecen las imágenes de Santiago, San Juan Bautista y San Miguel. En la predela, la Epifanía, el Descendimiento y el Nacimiento y en el ático, el Calvario, los 4 evangelistas y dos medallones con el profeta Isaías y el rey David.

Retablo de Santiago. Fuente: www.colegiatadebolea.es

El interior se cubre con un pequeño cimborrio octogonal con cuatro vanos que abren en lados alternos decorados en jambas y arcos que termina en bóveda de crucería estrellada.

El retablo de San Sebastián

Realizado en 1503, encontramos las tallas de San Roque, San Nicasio, San Sebastián, San Blas y San Pedro de Verona, de traza gótico-flamenca, obras de Gil de Brabante. Las siete tablas de pintura del banco son obras de Pedro de Aponte y Pedro de Ezpiota, que tomaron como modelo la pintura del retablo mayor.

Retablo de San Sebastián. Fuente: www.colegiatadebolea.es

En el interior del templo encontramos también un órgano que data del primer cuarto del siglo XVIII y un sobrio coro de madera de nogal y roble datado en 1500.

Órgano y coro de la Colegiata. Fuente: www.descubrehuesca.com

Horarios de visita

La colegiata de Bolea fue declarada Monumento Histórico-Artístico de carácter nacional (BIC) el 23 de febrero de 1983. De su mantenimiento, tutela y difusión turística y cultural se encarga la Asociación de Amigos de la Colegiata de Bolea, entidad sin ánimo de lucro, creada por iniciativa popular en el año 1991 y que cuenta con  casi quinientos asociados. La colegiata está abierta todo el año, aunque no todos los días, con horarios especiales en puentes y festivos por lo que conviene consultar horarios en la web de la asociación. El precio es de 2,50 € para adultos y niños hasta 12 años gratis. ¡No se la pierdan!

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Categorías: Historia y Arte, Joyas del Patrimonio | Deja un comentario

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