La Línea P: Bunkers en el pirineo oscense

Corría el año 1939 y la Guerra Civil había terminado. Mientras en España se sentaban las bases de una nueva dictadura en el resto del continente comenzaba la Segunda Guerra Mundial. La entrada de la URSS y de los EE.UU en la contienda frenó el éxito de Hitler y sembró la preocupación en la España franquista sobre una posible invasión de la Península. Así, se llevó a cabo un proyecto de fortificación del Pirineo conocido como la Línea P que planteó la necesidad de construir unos 10.000 búnkeres para frenar una incursión militar que pudiera poner fin a la dictadura.

Bunker de ametralladora en Canfranc. Fuente: http://www.cpeasabi.educa.aragon.es

 

Finalmente, los Aliados no intervinieron en España pero se llegaron a construir unas 6.000 estaciones defensivas que nunca fueron utilizadas, en lo que fue la línea defensiva más grande construida en Europa después de la Segunda Guerra Mundial y la más grande desarrollada en España. Todavía hoy está Línea P está llena de interrogantes, secretos e historias por contar. ¿Vamos a ello?

Mapa de los puestos defensivos de la Línea P. Fuente: http://www.lasegundaguerra.com

De Zuriza hasta Benasque, el tramo aragonés

Desde septiembre de 1940 ya existía un plan de fortificación de los Pirineos Orientales (Cataluña) y la invasión del valle de Arán en octubre de 1944 por parte de guerrilleros del Maquis no hizo más que corroborar la necesidad de construir esa defensa. Para la realización de las obras, cada una de las tres Regiones Militares implicadas (4ª, 5ª y 6ª) se dividieron en Sectores, cada uno de los cuales agrupaba diversos Centros de Resistencia (también denominados “Núcleos de Resistencia” o NR). Los Centros de Resistencia se dividían en “Elementos defensivos” y éstos, a su vez, en “Subelementos”, con gran cantidad de emplazamientos defensivos.

Bunkers del valle de Tena, Santa Elena (Biescas). Fuente: http://www.lasegundaguerra.com

Como explica José Manuel Clúa, uno de los mayores expertos en la Línea P, en Aragón existen 20 “núcleos de resistencia” numerados del 101 al 120, cubriendo todo nuestro Pirineo, desde el valle de Zuriza hasta Benasque. Aragón es la región que posee menos densidad de núcleos, debido probablemente a que en muchas partes de nuestras montañas se superan los 2.500 metros de altitud, lo que provoca una defensa natural difícil de cruzar. Cada núcleo podía llegar a albergar más de cincuenta obras defensivas.

Obras para morteros en Picaubé. Fuente: depaseoporcanfranc.blogspot.com

Canfranc, puesta en valor.

Uno de los puntos más importantes de la Línea P a su paso por Aragón es la Estación Internacional de Canfranc. Aquí, una vez más, se vive la historia del siglo XX. Canfranc fue el lugar elegido en el Valle del Aragón como centro de operación, aquí se realizaban los trabajos de carpintería y almacenaje del material de construcción, a la vez que se alojaban los soldados encargados de la construcción. Desde este punto se llevaba todo el material  hasta los lugares a construir, en muchos casos parte del transporte se realizaba en mulos, llegando a tardar hasta seis horas en llegar a destino, como por ejemplo al “Núcleo de Resistencia – 114”, en La Raca.

Restos del Núcleo de Resistencia 114. Fuente: linea-p.spiki.org

Recientemente se han recuperado en esta zona algunos de los asentamientos. El conocido como Sector 24, integra el denominado “Punto de Apoyo nº 1” del “Núcleo de Resistencia 111 – Los Arañones”. Constituido por más de una docena de búnkeres distribuidos en el interior del bosque repoblado, el objetivo era la defensa de la estación internacional de Canfranc. Así, hoy se pueden recorrer algunos de estos asentamientos defensivos en el entorno del Paseo de los Melancólicos, incluyendo trincheras, nidos de ametralladora, etc. Todo ello vinculado a la línea férrea que comunicaba Aragón con Francia y que constituía una zona muy sensible en caso de invasión exterior.

Playa de vías, estación de Canfranc. Fuente: http://www.canfranc.es

Uno de los ejemplos más completos que podemos encontrar en Aragón es el NR 113 – El Castellar, situado en la estación de esquí de Candanchú. Es el núcleo que más asentamientos posee, 62, por la cercanía con la frontera y porque es el lugar donde más se abre el valle. En 1951 comprendía: La Rinconada de Candanchú, las laderas norte y este del Tobazo y finalmente la región del río Aragón y carretera general entre el puente de Santa Cristina y la Raqueta.

NR – 113. El Castellar. Foto de José Manuel Clúa. http://castillosenaragon.es

 

Como explica Clúa, un paseo por los restos de hormigón que quedan  muestra que “gran cantidad de ellos conservan todavía las maderas del encofrado colocadas en su lugar, lo que confirma que la construcción de la Línea P se abandonó antes de terminarla”. Una buena noticia porque, según el proyecto, los asentamientos militares incluían a su alrededor pequeños campos de minas.

 

La Ribagorza y Sobrarbe.

En La Ribagorza, el norte de Benasque fue el lugar elegido para plantear la defensa. En la zona conocida como el túnel (hoy desaparecido) hasta puente Cuberre, se establecieron las obras fijas para la defensa y en la zona del Hospital se establecerían las fuerzas móviles. Era el NR-101. El plan originario era construir también una red de trincheras comunicadas entre sí, situar en cada extremo un pozo tirador y todo ello rodeado por una alambrada; aunque por el momento no se ha encontrado ningún ejemplo seguramente porque no llegaron a construir ni los pozos ni las trincheras.

Nicho de ametralladora doble. Fuente: linea-p.spiki.org

En esta zona del Pirineo, al igual que sucedió en Gistaín, Bielsa, Torla y Bujaruelo no se harían ni la mitad de las obras planeadas para la defensa. En estos núcleos, se realizaron trabajos para emplazamientos de ametralladoras, fusiles, observatorios y depósitos. Parece que el motivo real de estas escasas obras construidas es seguramente debido a que a los valles del río Aragón y Gállego se les dio mayor importancia al discurrir por ellos las carreteras internacionales, mientras que en el resto de los valles se alzan alturas considerables de pendientes muy pronunciadas, lo que hace muy difícil la circulación por las mismas.

Restos de un búnker en el valle de Bujaruelo. Fuente: lacuevaboreal.blogspot.com.es

 

Un mapa por terminar

La Línea P fue un proyecto secreto que fue rescatado del olvido por investigaciones recientes. Quedan muchas cosas por conocer de esta línea defensiva que fue iniciada en un terrible momento de la historia de España, donde reinaba el hambre, la miseria y la desolación y que se realizó para luchar contra una invasión que nunca se llegó a producir. Muchas de esas construcciones quedan hoy ocultas entre la maleza y algunas están siendo recuperadas para dar a conocer esta historia. Entre las iniciativas que existen, encontramos ésta que quiere señalizar todas aquellas obras que sí fueron construidas para crear un mapa de la Línea P. Una iniciativa en la que todos podemos participar.

Para saber más:

  • CLÚA MÉNDEZ José Manuel: Cuando Franco fortificó los Pirineos, La Línea P en Aragón. Introducción, La Jacetania. Editorial Katia, Zaragoza, 2004.
  • CLÚA MÉNDEZ José Manuel: Cuando Franco fortificó los Pirineos; La Línea P en Aragón. La Ribagorza y Sobrarbe. Editorial Katia, Zaragoza, 2007.

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Categorías: Claves de la Historia, Historia y Arte | Deja un comentario

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