Cedrillas: 125 años de Feria

Todo comenzó por un desacuerdo económico entre los ganaderos turolenses y el ayuntamiento de Alcalá de la Selva, que a finales del XIX organizaba la feria más relevante de Aragón, con una trayectoria de siete siglos. La historia cuenta que, en 1891, los regidores municipales decidieron engordar las cuentas del consistorio a costa de los feriantes. Impusieron un canon por animal tan alto, que buena parte de los que acudían a exponer en la feria se plantaron y decidieron organizar otro evento en el que mostrar sus productos. El lugar elegido para celebrarla fue otra localidad de la comarca: Cedrillas.

Panorámica de la localidad turolense de Cedrillas.

De esta forma, la Feria de Cedrillas fue impulsada por los propios profesionales. Al frente estaban personajes como Joaquín Julián Catalán de Ocón, conocido como el Señorito de Rodenas. Por aquella época era el más prestigioso del sector, presidente de la Junta Provincial de Ganaderos. Las crónicas aseguran que dijo: “En adelante, donde vayan mis hatajos allí estará la feria”. Y aquellos hatajos se quedaron en Cedrillas porque, con los 125 años que ha cumplido en 2017, está reconocida como una de las ferias de ganado más antiguas que se celebran en España.

Cartel de la Feria de 2014 que muestra una escena de una feria antigua.

¿Qué supone una feria? Los ganaderos muestran a sus animales para procurarse acuerdos de venta o cambio y establecer relaciones comerciales. Los expositores de Cedrillas se ha llenado con ganado ovino, vacuno, cabrío, caballar, asnal o avícola. Atraídos por el renombre que llegó a adquirir, la crónicas señalan que acudían profesionales de todo el país, llenando posadas y casas particulares. Se movían grandes cantidades de dinero para hacerse con los animales más espectaculares o garantizarse una buena producción con el semental más eficaz.

Recinto de la feria con los expositores de ganado. Fuente: Diario de Teruel.

Pero a la feria no solo llegan los que comercian con el ganado y sus derivados. La muestra despierta el interés del público en general, encantados de poder ver a los mejores ejemplares de distintas especies y razas. Y alrededor de este núcleo central, al albur de los miles de visitantes, se despliegan comerciantes de todo signo, configurando un mercado muy variado. Desde los aperos ganaderos y agrícolas a la agroalimentación, pasando por la ropa y el calzado o los objetos más innovadores para la vida diaria. La feria se convierte en un gran zoco que genera una importante actividad económica en toda la zona.

La feria es un foco de actividad económica. Fuente: Ayuntamiento de Cedrillas.

Cedrillas celebró su primera feria en 1892. Se eligieron los primeros días de octubre e inmediatamente se convirtió en un gran éxito, tanto de participación ganadera como de público. De hecho, en la segunda edición se dobló el número de ganaderos y visitantes. Y, lo más importante, alcanzó un destacado número de transacciones que parecían asegurar su futuro cercano.

Y eso que el ayuntamiento de Alcalá de la Selva intentó que la autoridad gubernativa prohibiera su recién nacida competencia durante los primeros años de existencia. Aducían que era contraria a sus intereses y consiguieron distintas órdenes ministeriales que a punto estuvieron de terminar con el acontecimiento, pese a que cada vez tenía más éxito. Hartos de las presiones y de los permisos de última hora, los organizadores de la feria encontraron una solución para celebrarla sin quebrantar las órdenes de prohibición: se ocuparon terrenos particulares, alejándola del ámbito de lo público.

Además de los animales, se instalan puestos de venta de todo tipo. Fuente: Diario de Teruel.

En 1898 terminaron, por fin, los conflictos legales. La feria no dejaba de crecer, superando rápidamente a su predecesora de Alcalá de la Selva, la mejor de Aragón hasta entonces. Antes de 1935, la de Cedrillas ya era considerada como la segunda en importancia de España, solo por detrás de la de Albacete. En este desarrollo fue fundamental la llegada del tren a Teruel, en 1904, o la finalización de una renovada carretera que, a partir de 1914, permitió la llegada de numerosos visitantes en autobús.

La Guerra Civil supuso un obligado parón y, con las penurias propias de la posguerra, a la feria le costó un poco volver a coger la fuerza de antaño. En 1942 ya se dieron cita en Cedrillas tratantes de toda España, pero había escasez y muchas rencillas abiertas.

Los puestos comerciales llenan las calles de alrededor del recinto ferial.

La recuperación llegó en los años 50, aunque una nueva amenaza se cernía ya sobre la muestra ganadera. Con el desarrollismo de los años 60 comenzaron a desaparecer los animales de arrastre y labranza, sustituidos por la maquinaria de motor. Se redujeron notablemente los intercambios comerciales de ganado y la feria tuvo que reinventarse para subsistir, adaptándose a lo que demandaban los tiempos. Se reforzó la exposición, en la que ya tiene también cabida la nueva maquinaria agrícola, y se impulsó el mercado, aumentando y diversificándose los vendedores ambulantes.

Hoy en día, la Feria se denomina “ganadera, agrícola e industrial”. La mayor parte del ganado forma parte de subastas regionales y nacionales que se celebran en la propia muestra. También se pueden ver animales de exposición de gran valor o que excitan la curiosidad, generalmente de la mano de las asociaciones de defensa y desarrollo de distintas especies. Otros animales están en la feria con finalidades muy diferentes a las del pasado. Así, por ejemplo, el ganado caballar ha vuelto en forma de producto de ocio, como transporte para rutas turísticas o medio de aprendizaje en picaderos.

Una muestra del ganado caballar presente en la Feria. Fuente: Ayuntamiento de Cedrillas.

En 1995 se estrenaron unas nuevas y remozadas instalaciones feriales en la carretera de salida a Monteagudo del Castillo. Al año siguiente, la cita se incluyó en el calendario anual de subastas nacionales y autonómicas de ganado ovino y vacuno. Fueron dos hitos que ayudaron a revitalizar un evento que parecía condenado a su desaparición. De los poco más de 1.000 visitantes de 1991, que obligaron a repensar lo que se estaba haciendo y a crear un comité organizador específico, se pasó a los 20.000 que estuvieron en la Feria a finales de esa misma década.

Instalaciones feriales de Cedrillas. Fuente: Ayuntamiento de Cedrillas.

¿Qué ha cambiado desde entonces? A la exposición de ganado, las subastas o los puestos comerciales de todo tipo, se han unido otras muchas actividades que fortalecen el evento. Demostraciones de labranza, de pastoreo, de doma o de cetrería, jornadas técnicas con charlas y mesas redondas sobre la ganadería y sus aprovechamientos, o actos festivos que prolongan la feria cuando se cierran los expositores.

Una actividad de pastoreo que completa la programación de la Feria. Fuente: Comarca Comunidad de Teruel.

El objetivo es seguir manteniendo viva esta cita tradicional sin renunciar a la ganadería como su principal motivo. De hecho, en la última edición se han expuesto algo más de 600 animales y se ha reforzado la presencia de los ganaderos locales. Y como viene ocurriendo en las últimas ediciones, han pasado por el recinto ferial unos 15.000 visitantes. Cifras que señalan que, tras 125 años, la Feria de Cedrillas sigue teniendo un ilusionante futuro.

 

Categorías: Fiestas y sabores | Deja un comentario

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