Jaca y el Románico

Jaca fue la primera villa importante del viejo Reino de Aragón, la primera capital. Hoy es una de las ciudades más importantes del Alto Aragón, capital de la nieve y puerta abierta al Pirineo. Los restos románicos encontrados en la ciudad son testigos de un importante pasado medieval, consolidados como los ejemplos más antiguos y referentes de este tipo de arte. El Románico es el primer gran estilo internacional vinculado al cristianismo y a la vía de comunicación más importante del este europeo: el Camino de Santiago. La Catedral de San Pedro y el reciente Museo del Románico son dos citas obligadas que nadie se puede perder.

Detalle de la cabeza del Pantocrátor. Pintura mural del ábside de Ruesta. Fuente: www.diocesisdejaca.org

Situada en el valle del Aragón, en la confluencia de éste con la canal de Berdún, Jaca es la capital de la comarca de la Jacetania. La historia del municipio se remonta a los pueblos preromanos. Estrabón, el geógrafo griego, ya hablaba de la tribu de los iakketanoi y tras cruzar por el puerto del Somport hacia el año 195 a. C., los romanos  ocuparon la conocida como Iacca, cabecera de una región poblada por los Iaccetanis. Durante la época visigoda Jaca siguió manteniendo cierta vitalidad y siglos después el imperio carolingio recorrió estas montañas. Aquí estableció la marca hispánica, territorio de frontera y protección frente al Islam.

Capitel del pórtico de la catedral de San Pedro de Jaca. Fuente: www.patrimonioculturaldearagon.es

Pasado el tiempo, Ramiro I convirtió aquel viejo castrum en capital del reino y en paso obligado para llegar a Santiago, mientras que su hijo Sancho Ramírez otorgó un nuevo fuero (1077) a la villa que garantizaba libertades, establecía mercado semanal y ferias. La ciudad atrajo población de los dos lados del Pirineo y el Fuero jaqués se convirtió en modelo para otras ciudades medievales.

Fuero de Jaca. Fuente: www.jaca.es

La Catedral de San Pedro

El rey Sancho Ramírez fue, a partir de 1077, el promotor de la construcción de una catedral sobre la antigua iglesia de San Pedro, de la que no ha quedado ningún resto. La nueva Seo jaquesa era una obra obligada para dar entidad al obispado y a la ciudad. Los trabajos empezaron en la misma época que Santiago de Compostela y la primera catedral de León, pero numerosos cambios en los planes, alterados por la política real y el avance hacia el valle del Ebro retrasaron los trabajos.

La catedral de Jaca, enclavada en el casco histórico de la ciudad. Fuente: www.patrimonioculturaldearagon.es

El edificio conserva la estructura románica primigenia: planta basilical, varios ábsides y dos puertas de acceso. De la cabecera románica sólo puede apreciarse el ábside meridional con elementos característicos del románico difundidos luego por la ruta compostelana: el ajedrezado y las bolas, presentes en soportes interiores. La segunda etapa constructiva importante se inició con Alfonso I en el primer tercio del siglo XII, lo que permitió la conclusión de la fábrica y la decoración escultórica. Con el traslado del obispo a Huesca y el avance de las conquistas del reino hacia el sur, la importancia de Jaca languideció.

Interior de la catedral, de estilo artístico posterior. Fuente: www.patrimonioculturaldearagon.es

Uno de los elementos más destacados es el crismón situado en la portada de la fachada oeste. El arco semicircular más grande de la portada enlaza con la nave central, de bóveda de cañón. En el tímpano encontramos el símbolo de Cristo y uno de los elementos más característicos del románico y de claro simbolismo trinitario y penitente, flanqueado por dos leones y con varias inscripciones donde se alude al perdón.

Crismón flanqueado por dos leones. Fuente: www.romanicoaragones.com

En cuanto a la decoración románica, destaca la rica y variada decoración escultórica en capiteles, ménsulas, metopas, muros y basas. En ellos podemos encontrar escenas de la biblia de gran calidad o de la vida cotidiana de la época realizas por dos manos diferentes. Además, en muros y basas la decoración es geométrica (ajedrezado y bolas). Estos dos elementos originarios de Jaca se pueden encontrar a lo largo del camino de Santiago y  de otras iglesias románicas.

Detalle del ajedrezado jaqués. Fuente: www.huescalamagia.es

Las catedrales de la Edad Media no solo eran centros religiosos, si no que buena parte de la vida económica, cultural y social de la ciudad pasaba por la catedral y sus alrededores. Por eso, en la puerta lateral encontramos tallado en la piedra el patrón de una unidad de medida denominada vara jaquesa, utilizada en la época medieval y equivalente a 77 centímetros. La medida era utilizada en el mercado de la plaza de la catedral y dicha medida fue usada en todo Aragón, como en la plaza del Mercado de Sos del Rey Católico o en la portada de Santa María en Uncastillo.

Vara jaquesa, equivalente a 77 centímetros. Fuente: www.jaca.es

El Museo Diocesano de Jaca

Pero si la catedral es la joya románica de la ciudad, su Museo Diocesano está a la altura. Reinaugurado en el 2010, este museo es, junto al Museo Diocesano de Lleida y al Museo Nacional de Arte de Cataluña (MNAC), uno de los principales espacios museísticos del románico en España. Entre lo más destacado, las pinturas de la iglesia de Bagües, expuestas en un espacio que recrea la antigua estructura.

Antiguo claustro de la catedral de Jaca. Fuente: www.patrimonioculturaldearagon.es

El museo se sitúa en el antiguo claustro de la catedral, al norte del templo, y fue inaugurado en 1970 con numerosas pinturas murales de los templos de la diócesis. Hoy, ocupa más de dos mil metros cuadrados y se ha convertido en una visita obligada para los amantes del arte, donde encontramos capiteles, tallas de vírgenes y cristos, rejas románicas y una excepcional colección de pinturas murales originales de estilo románico y gótico.

Detalle de Cristo crucificado. Fuente: www.diocesisdejaca.org

Entre estos conjuntos murales podemos destacar los procedentes de Ruesta, Susín, Navasa, Osia, Urriés o Ipas, entre otros.  Al ábside de San Juan Bautista de Ruesta pertenece la cabeza del Pantocrátor, otra de sus más carismáticas señas de identidad.

Epifania y Huida a Egipto perteneciente a la iglesia de Navasa. Fuente: www.patrimonioculturaldearagon.es

Pero sin duda, la Sala Bagüés es la gran atracción de la colección ya que forma el conjunto de pintura mural más grande de estilo románico conservado en España. Para su presentación el museo construyó una sala que reproduce exactamente las mismas dimensiones de la iglesia de las que fueron trasladadas. Se trata de un conjunto de imágenes bíblicas de finales del siglo XI que cubrían, originariamente, la totalidad de los muros del templo y representaban parte del Génesis y de la vida y muerte de Jesucristo. Estas pinturas de Bagües, así como otras obras del museo, nos permiten acercarnos a la vida espiritual de una sociedad profundamente religiosa, pero analfabeta, teniendo en los sacerdotes y en estas imágenes las principales fuentes de conocimiento.

Reproducción del templo de Bagües con las pinturas originales. Fuente: www.patrimonioculturaldearagon.es

Esto es una pequeña muestra de todo el románico que el visitante se encontrará en su visita a la Jacetania. El viaje es interesante, seguiremos. No se lo pierdan.

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Categorías: Historia y Arte, Joyas del Patrimonio | Deja un comentario

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