Mirambel, esencia del Maestrazgo

“Los pueblos de altura tienen siempre un aire más aristocrático, más hermético que los del llano o de las orillas del mar.  Mirambel ha seguido siendo pueblo cerrado, hiératico y misterioso.” Son palabras del escritor Pío Baroja cuando descubrió esta localidad del Maestrazgo, en 1930. Convencido de que el tiempo se había detenido en esos 912 metros de altitud, la visita le inspiró la novela “La venta de Mirambel”, que guarda en sus páginas una extensa descripción de aquel entorno que le dejó impresionado.

Muralla y Portal de San Roque. Fuente: http://www.mirambel.es

Hoy el visitante de Mirambel sigue marchándose impresionado. Aún en una lucha desesperada contra la despoblación que todo lo complica, los mirambelanos han hecho lo posible por poner en valor el patrimonio que las distintas guerras civiles no consiguieron hacer desaparecer del todo. Han restaurado y recuperado aquellas mismas calles y edificios que Baroja describió en estado casi ruinoso para convertirlos en el mejor instrumento con el que afrontar el futuro. El esfuerzo les ha valido reconocimientos. Primero de la gente que lleva años recorriendo sus calles. Después de instituciones que le han dado prestigio o están siendo muy útiles. Es el caso del título que le considera, merecidamente, uno de los “Pueblos más bonitos”.

Los restos del Castillo con la torre de la Iglesia al fondo. Fuente: http://www.mirambel.es. Foto de Tomás Bayo.

Mirambel aparece entre las lomas pardas y amarillentas sin apenas vegetación que caracterizan a esta zona del Maestrazgo.  Se encuentra en el camino natural desde la capital del lado turolense, Cantavieja, a la del lado castellonense, Morella.  Adivinamos la importancia que tiene la ganadería: granjas de cerdos, rebaños de ovejas o recintos para que pasten las vacas. Apenas un 20 por ciento de la tierra es cultivable, muchas veces en espacios aterrazados con piedra seca, alrededor del río Cantavieja. Mayoritariamente se plantan cereales de invierno.

Vista panorámica de Mirambel. Fuente: http://www.mirambel.es

Frente a las actividades económicas tradicionales, en la localidad tienen cada vez más importancia los servicios dirigidos al turismo. Y en eso ha tenido mucho que ver el atractivo de su núcleo de población, uno de los más destacados conjuntos de arquitectura urbana medieval de toda España. Ocupa un espacio pequeño,  de apenas cuatro hectáreas, encerrado entre murallas. Es un recinto casi rectangular, con cinco portales de acceso y organizado en su interior alrededor de dos calles empedradas que se extienden de Norte a Sur.

El centro de la población está alrededor del primitivo castillo del siglo XIII. Templario en origen, reformado varias veces por los de la Orden de San Juan, acabó convertido en vivienda y demolido en los años 50 del pasado siglo. Es la edificación histórica de la que se conservan menos restos. A su lado, la iglesia, reformada en el siglo XVII según el estilo preponderante entonces. Enfrente la Casa Consistorial, edifico renacentista de dos plantas, construido con cantería y mampostería y una lonja de tres arcos de medio punto, en el que destaca su imponente alero de madera.

Casa Consistorial de Mirambel. Fuente: http://www.turismomaestrazgo.org

Dicen los historiadores que fue en ese espacio en el que hoy se encuentran los edificios principales, cerca del flanco Sur de la muralla y el portal de San Roque, donde se comenzó a construir Mirambel. Más tarde se levantaría el recinto amurallado, armado con torreones defensivos tan impresionantes como el que se conserva en la puerta Norte. Allí, en el único punto por el aún hoy puede acceder el tráfico rodado al interior de la localidad, se encuentra también la imagen más icónica.

Portal Norte de la Muralla de Mirambel. Fuente: http://www.patrimonioculturaldearagon.es

Para disfrutar del Portal de las Monjas hay que levantar la vista nada más acceder al casco urbano por el arco dedicado a Santo Tomás, de medio punto hacia el exterior y apuntado en el interior. Justo encima están los tres pisos de galerías cerradas por llamativas celosías de barro y yeso por donde, se supone, miraba la vida que le rodeaba la superiora de las monjas agustinas, en clausura en el convento.

Portal de las Monjas desde el interior del casco urbano. Fuente: http://www.mirambel.es. Foto de Esther Dalmau.

Desde hace unos años es posible ponerse en aquel lugar, en el interior de las estancias que durante cuatro siglos ocuparon las religiosas. Allí se conservan los escenarios de decenas de vidas dedicadas a la oración: las celdas, el comedor, la iglesia con su órgano, el coro o la decoración floral en yeso de la techumbre, la alcoba de la fundadora o la escuela de niñas. Además, se ha instalado también el Centro de Interpretación de la Arquitectura del Maestrazgo, que relaciona las construcciones de la zona con las características geográficas y climáticas, y la Oficina de Turismo.

En la visita entendemos la importancia del convento en la vida de la localidad, tanto en tiempos de paz como en los allí muy convulsos periodos de guerra. También lo dejó claro el propio Pío Baroja en la novela que parece haber recogido mucho de la historia local. “Los domingos, por la tarde, cuando el esquilón de la capilla de las monjas toca a vísperas o a completas y se oye detrás del gran muro un rumor lejano del órgano y los cantos de las religiosas, el raro viajero que pasa por allí se siente sobrecogido como si le hubieran transportado por arte de magia a un rincón de la Edad Media”, escribió tras su visita.

Las celosías del Portal de las Monjas desde el interior del Convento. Fuente: http://www.mirambel.es

También el director de cine británico Ken Loach se fijó en Mirambel para recrear la historia. Por sus calles y sus montes se rodó la mayor parte de su película “Tierra y libertad”, rememorando el duro episodio de Guerra Civil. Ahora los vecinos  recuerdan aquel rodaje como un hito importante de su historia, como cuando los carlistas imprimieron su Boletín Oficial en la localidad.

Cerca del convento, encontramos dos impresionantes palacios renacentistas de características netamente aragonesas. Uno frente al otro, en la plaza más abierta del casco urbano, la casa Aliaga y la casa Castellot son construcciones nobiliarias que denotan riqueza y prestigio. Y aunque son los más destacados, no son los únicos ejemplos de arquitectura civil palaciega que encontraremos en las calles de Mirambel. El catálogo patrimonial se completa con las ermitas extramuros de San Martín y de San Roque, también parte fundamental de una larga historia.

La Casa Aliaga es un palacio renacentista aragonés. Fuente: Wikipedia.

 Pero Mirambel es más que patrimonio. También es, por ejemplo, gastronomía. En la página web de su ayuntamiento destacan que los derivados del cerdo, el típico ternasco aragonés o la repostería artesanal conforman la columna vertebral de su recetario popular. En los establecimientos hosteleros y alojamientos turísticos podemos encontrarlos para degustar o comprar.

Y para conocer a un pueblo, es muy importante disfrutar sus tradiciones. Como las llamadas Sanantonadas, representación teatral que los vecinos llevan a cabo cada dos años por la festividad de San Antón. O la curiosa Procesión del Anuncio el Viernes Santo, recuperada hace poco tiempo con todo el ritual de los “enlutados” y las lecturas del siglo XVIII. Además, en Mirambel se celebran hasta cinco romerías que demuestran la importancia que han tenido las tradiciones festivo religiosas. La de la Virgen de la Araña reúne a comienzos de mayo a los vecinos de esta localidad con los Bordón, Tronchón y Olocau.

Procesión del Viernes Santo en Mirambel. Fuente: http://www.mirambel.es. Foto de Carmen Soler.

Estas celebraciones pueden ser la excusa ideal para hacer la visita que merece Mirambel. La esencia pura del Maestrazgo turolense está en una localidad que ha sabido mantener lo legado por una historia tan complicada como valiosa y ha sido fuente de inspiración de distintos artistas, desde los mencionados Pío Baroja y Ken Loach, hasta el compositor Antón García Abril y sus “Preludios de Mirambel”. Quizá la mejor banda sonora para acompañar nuestra próxima visita.

Fuente: Página web del Ayuntamiento de Mirambel. www.mirambel.es

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Categorías: Paisajes y comarcas | Deja un comentario

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