El castillo palacio de los Luna en Mesones de Isuela

A lo largo del siglo XIV la rivalidad con el Reino de Castilla, que terminó por estallar en la Guerra de los Dos Pedros y puso en serios apuros a Pedro IV el Ceremonioso, hizo necesaria la fortificación de las fronteras occidentales del Reino de Aragón mediante la construcción de nuevos castillos y la consolidación de los ya existentes: Calatayud, Daroca… Un buen ejemplo de estas estratégicas fortalezas góticas es el fabuloso Castillo de los Luna que se levanta majestuoso sobre la localidad de Mesones de Isuela. Una elegante y grandiosa mole de sillares de piedra caliza que dominaba el acceso a Zaragoza por el Jalón a través del valle del río Isuela. Vamos a conocerlo un poco mejor.

Castillo de Mesones de Isuela. Fuente: www.comarcadelaranda.com

En el año 1367 Pedro IV de Aragón y Pedro I de Castilla firmaron la paz que terminó con la Guerra de los Dos Pedros, pero ello no significó el fin de la amenaza. El peligro de una invasión castellana era constante, así que el monarca aragonés confió la defensa de la zona de Calatayud al Arzobispo de Zaragoza, don Lope Fernández de Luna, uno de sus hombres de mayor confianza. Un hecho que no debe extrañarnos pues en esta época compaginar y cargo eclesiástico con un cargo político o militar era algo muy habitual.

Batalla de la Guerra de los Dos Pedros

Lope Fernández de Luna era uno de los personajes más poderosos e influyentes del Reino de Aragón. En Zaragoza es muy recordado por su labor como mecenas al frente de la Seo del Salvador. Él fue quien levantó la capilla del San Miguel, conocida como la Parroquieta, con su famoso paño mudéjar. Precisamente para que le sirviese de mausoleo. Y en su interior descansan sus restos mortales en una extraordinaria tumba esculpida en alabastro por el escultor Pedro Moragues.

Seo de San Salvador, decoración del muro de la parroquieta, Zaragoza- Archivo del Gobierno de Aragón

Una vez nombrado capitán de la frontera, el arzobispo don Lope fue quien decidió la construcción de un nuevo castillo entre las antiguas fortalezas de Chodes y Tierga, con las que estaba comunicado de forma visual, para vigilar y asegurar la defensa del valle del río Isuela. Muy probablemente, sobre los restos de una fortaleza más antigua que desde finales del siglo XII debió estar en manos de los monjes templarios. Pero en este caso, no se trató únicamente de una construcción de carácter exclusivamente militar, la nueva fortaleza debía servir también de residencia o palacio.

Escudo familiar de los Luna, Castillo de los Luna de Mesones de Isuela- Archivo del Gobierno de Aragón

Las obras comenzaron en 1370 y se prolongaron durante doce años hasta la muerte de su promotor en el año 1382. En ese momento, se detuvieron los trabajos. La fábrica estaba muy avanzada pero no terminada y así es como ha llegado hasta nuestros días. Una circunstancia que, curiosamente, ha favorecido su conservación puesto que apenas tuvo uso militar más allá de finales del siglo XIV. Fue declarado Monumento Nacional en 1931.

El castillo palacio de don Lope se levanta imponente en lo alto del horizonte, asentado en un cerro sobre la localidad de Mesones de Isuela, que entonces era de mayoría mudéjar. El pueblo se despliega sobre la ladera de forma lineal conservando perfectamente la jerarquía de un asentamiento feudal y la fisionomía de una población medieval. La contemplación del conjunto es muy sugerente.

Castillo de los Luna, Mesones de Isuela- Archivo del Gobierno de Aragón

Lo que más llama la atención al observarlo son sus seis enormes torreones circulares que defienden cada uno de sus vértices así como el centro de sus dos más anchos. Lo que le otorga un aspecto muy sólido. Inexpugnable.

Vista del castillo de los Luna. Fuente: http://cultura.dpz.es

Especialmente extraordinario es el hecho que fuese construido en sillares de piedra, algo insólito en una comarca donde la tradición era construir en ladrillo. Lo que pone de manifiesto el poder económico social del arzobispo don Lope. Quien, por supuesto, dejaba bien patente su elevada condición colocando escudos de su emblema familiar por todos los rincones: ménsulas, claves de bóveda y arcos de la fortificación.

Arco con escudo de los Luna. Fuente: http://cultura.dpz.es

El castillo tiene una planta rectangular de unos tres mil metros cuadrados y en ella queda perfectamente diferenciada la parte dedicada a funciones militares y la dedicada a residencia palacial. Incluso muy probablemente estuvieron separadas por un doble muro que dividía el interior del recinto.

Plano del recinto. Fuente: http://cultura.dpz.es

La parte occidental era la zona nobiliaria y se abre en torno a un patio central. A un lado se ubicaban las estancias de servicio y el aljibe, junto a la torre de mayor altura. Precisamente, la única que quedó terminada y presenta un remate en forma de matacanes en la parte superior.

Castillo de los Luna, Mesones de Isuela- Archivo del Gobierno de Aragón

En el centro se abre la llamada “sala mayor” o salón principal. En sus accesos y ventanas todavía conserva restos de tracerías de estilo gótico. Y en el lado sur estaba la zona propiamente residencial, junto a la torre más ancha, que hacía las funciones de torre del homenaje. De ella sólo se conserva el piso inferior.  Esta nave residencial decora su bóveda con arcos fajones y sobre ella abre un corredor a modo de mirador que se extiende hasta la torre central. Tanto las torres como los salones se cubrían con arcos de medio punto apoyados sobre ménsulas formando bóvedas de cañón.

Vista desde la torre noroeste. Fuente: http://cultura.dpz.es

El acceso al castillo se realizaba por la parte oriental, que era destinada a uso militar. Una vez atravesado el arco de entrada, decorado en la parte superior con las armas de los Luna, las estancias también se distribuían en torno a un patio central o patio de armas. Alrededor del mismo se ubicaban las dependencias propias de un castillo de carácter defensivo: cuadras, cocinas, mazmorras… Y precisamente aquí, en la torre noroeste que hacía las funciones de cripta y capilla, se encuentra el rincón más bonito de todo el castillo.

Patio de armas. Fuente: http://www.turismodearagon.com

Gracias a la fe y la labor de los vecinos de Mesones que construyeron en el siglo XVII una ermita barroca adosada a la torre bajo la advocación de la Virgen de los Ángeles, se ha podido conservar la cubierta original de la antigua capilla; un tesoro artístico de primer orden. La antigua capilla se cubrió con una extraordinaria techumbre mudéjar única en Aragón. Con una estructura muy similar a la de la capilla de San Miguel de la Seo del Salvador de Zaragoza, de la que lógicamente es contemporánea. Las tablas policromadas forman estrellas y motivos mudéjares y en sus pinturas representan ángeles portando cirios que simbolizan la vida eterna. El Gobierno de Aragón llevó a cabo su restauración a comienzos de este siglo ante el peligro inminente de desprendimiento de su policromía.

Techumbre mudéjar de la capilla. Fuente: http://www.turismodearagon.com

Si no conocéis el Castillo de Mesones de Isuela no dudéis en haceros una escapada para ir a visitarlo. Cuenta con servicio de visitas guiadas en horario de mañana y tarde. Un excusa perfecta para aprender nuestra historia. Vale la pena dejarse sorprender por su grandiosidad así como por las formas y los colores de su capilla mudéjar.

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Categorías: Historia y Arte, Joyas del Patrimonio | Deja un comentario

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