Aliaga, 25 años del primer parque geológico de España

Nada está ahí por casualidad. Todo lo que nos rodea tiene un sentido y pide una explicación. El planeta Tierra, tal y como hoy lo conocemos, es fruto de un proceso evolutivo de millones de años que, al ser descifrado, nos ha permitido entender mejor la historia del mundo que habitamos y el desarrollo de nuestra especie en él. Tan solo hace falta escrutar el entorno, fijarse en cada uno de los detalles que nos rodean y estudiarlos a fondo. Así podemos saber qué es lo que hubo donde ahora vivimos y cómo ha afectado el paso del tiempo al paisaje que reconocemos.

Formaciones geológicas en el estrecho de Valloré. Fuente: Ayuntamiento de Aliaga.

Existen lugares donde la tierra muestra con mayor claridad esos secretos. Espacios en los que el paso del tiempo ha dejado huellas especialmente reconocibles. Son características que valen, en algunos casos, para recibir la calificación de “geoparque”, entendido como un territorio de continuidad geográfica con límites bien definidos donde es posible destacar un patrimonio geológico notable.

La figura del geoparque debe servir de eje conductor para la puesta en marcha de iniciativas de conservación y divulgación que favorezcan el desarrollo socioeconómico y cultural en la zona concernida. Nació en la década de los 90 en Europa, y España fue uno de los países pioneros con el que fue su primer parque geológico: el que se extiende por el término municipal de Aliaga, en la provincia de Teruel. En noviembre de 2018 cumple sus primeros 25 años.

La localidad emerge entre todo tipo de formaciones geológicas. Fuente: Ayuntamiento de Aliaga.

De los 54 geoparques que existen en todo el mundo en 2018, España alberga cinco. Todo ellos están declarados en la Red Europea de Geoparques (EGN, European Geoparks Network), una asociación de adscripción voluntaria, compuesta por territorios y auspiciada por la UNESCO, que tiene como objetivo compartir experiencias de trabajo para promocionar y cuidar el patrimonio geológico. El Geoparque de Aliaga, o del Maestrazgo, es uno de los 4 que se declararon en la constitución de la Red, el 5 de junio del 2000, junto al Gerolstein de Alemania, el Bosque Petrificado de Lesbos en Grecia y la reserva geológica de Haute-Provence, en Francia. Más tarde, el Parque del Sobrarbe completó la actual representación aragonesa entre estos territorios, que la comunidad científica ha declarado como ejemplos geológicos únicos en el mundo.

En los alrededores de la localidad de Aliaga, en el centro mismo de la provincia de Teruel, la tierra se pliega de forma caprichosa. Destacan los dobles serpenteantes que, según aseguran los expertos, no se encuentran en ningún otro lado. El ejemplo más destacado es el pliegue “de la Olla”, convertido en símbolo del Parque. Es una espectacular pared de doble roca caliza con eje vertical, que se recoge sobre sí misma durante unos 1.000 metros. Se formó con materiales depositados cuando el mar ocupó la plataforma continental, durante el Cretácico inferior, y se observa perfectamente buscando un sitio alto desde la misma localidad de Aliaga.

La Olla al fondo con el castillo de Aliaga en primer término. Fuente: Colectivo Sollavientos

El núcleo de población se encuentra rodeado de todo tipo de formaciones geológicas. Son fruto de una evolución de 200 millones de años y cuentan con su propia historia e, incluso, su propio nombre. Como “La Porra”, un crespón de roca caliza que emerge verticalmente hasta los 54 metros justo a la entrada de la población por la carretera que llega desde Teruel. Se clasifica como “formación Villarroya”, nombre inspirado por el cercano núcleo de Villarroya de los Pinares que identifica la piedra caliza dura que forma parte del exterior del pliegue formado durante el Cretácico inferior.

Junto a las llamadas “formaciones Villarroya” existen las formaciones “Chert”, un tipo de rocas sedimentarias ricas en sílice y repletas usualmente con fósiles que aparecen en el núcleo del Parque. También se reconocen las formaciones “Forcall”, que son de carácter más blando, menos resistentes a la erosión y se corresponderían con las que se encuentran en la parte media de los pliegues, rodeados de más vegetación.

La formación que se conoce como “la porra”. Fuente: TripAdvisor

 A la hora de visitar la zona, existen dos itinerarios que suman 26 kilómetros de ruta geológica. Uno está ideado para divulgar los conocimientos más científicos, conformado por 11 puntos marcados por señales metálicas y explicados con placas de cerámica. El otro es de carácter turístico, con 9 puntos señalados en el mapa que ofrecen, a su vez, pequeños y sencillos paseos para disfrutar de un paisaje singular. La mayoría de esos paseos no ocupan más de treinta minutos. Encontramos vistas panorámicas, cursos de agua y, por supuesto, formaciones geológicas que explican la historia de la formación del planeta.

Hoy en día, la ruta más visitada es la que recorre el curso del Guadalope aguas abajo de Aliaga. La construcción de una serie de pasarelas permite caminar colgado de las paredes verticales que encajonan el río en la Hoz Mala y el estrecho de Valloré. Es un recorrido de gran belleza, que rodea las enormes rocas depositadas en el cauce por las riadas y nos introduce en los profundos desfiladeros que ha creado el discurrir del agua. Aunque hay desniveles apreciables, es perfectamente practicable para casi todos y termina en un paisaje bucólico junto a una cascada.

Ruta de la hoz Mala y los estrechos de Valloré con las pasarelas. Fuente: Ayuntamiento de Aliaga.

También existe la posibilidad de disfrutar del espectáculo geológico que supone la Hoz Mala desde su parte superior. En el mirador de los Estrechos encontramos una espectacular vista panorámica del río encajonado y de los barrancos perfilados sobre el horizonte. Otras rutas destacadas son la de las vetas del carbón, con salida desde el barrio de La Aldehuela y caracterizada por los restos vegetales carbonizados, la ruta que nos lleva a la pared rocosa de forma cóncava conocida como “El Rollo” o la que lleva a las peñas de “la Morta” entre un bosque de sabinas y enebros.

El paisaje de la ruta de las peñas de “la Morta”. Fuente: Ayuntamiento de Aliaga.

Antes de ponerse a andar sobre el terreno, es recomendable pasar por el Centro de Interpretación que se encuentra en la localidad de Aliaga. Allí nos empaparemos de una lección teórica sobre lo que posteriormente podremos ver a cielo abierto, viajando desde el triásico hasta la actualidad. Junto a los paneles, maquetas y muestras de roca y fósiles, hay juegos de manipulación e interactivos o un audiovisual con animaciones en 3D. Además, en el centro también se gestionan las visitas guiadas a los espacios más relevantes del Parque.

Interior del Centro de Visitantes del Parque Geológico de Aliaga. Fuente: Ayuntamiento de Aliaga. aytoaliaga.com

Y, por qué no, la primera visita obligada debería ser el núcleo urbano: la lonja de arcos, el puente románico sobre el río, el santuario de la Zarza o las maltrechas ruinas de lo que debió ser un imponente castillo… La riqueza patrimonial es el mejor punto de partida para explorar el primer Parque Geológico de España, paraje de peculiar belleza que es, además, magnífico testimonio de la historia de nuestro planeta.

Categorías: Paisajes y comarcas | Deja un comentario

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