Arte y creencias populares en Abizanda

En el camino de Barbastro a la comarca de Sobrarbe, Abizanda es la puerta principal. El pueblo se presenta como una de las primeras postales inolvidables que encontrará el viajero. Con aspecto de fortaleza inexpugnable, parece suspendido en el aire esperando la vuelta de tiempos pasados. Además de su torre, sus calles y plazas, el municipio acoge el  Museo de Creencias y Religiosidad Popular del Pirineo Central, una muestra etnográfica por el mundo de las creencias y las supersticiones de las montañas pirenaicas. ¿Te atreves a conocerlo?

Vista de Abizanda. Fuente: http://www.patrimonioculturaldearagon.es

 

 Un museo de magia, protección y supersticiones

Abizanda acoge desde 2001 el Museo de Creencias y Religiosidad Popular del Pirineo Central. La protección de la persona, la familia o la casa frente a lo maléfico o desconocido articula una pequeña pero completa muestra que llama la atención de todos los visitantes. En ella se nos muestra el mundo de la magia y la superstición antes y después de la aparición del cristianismo. También nos acerca a las preocupaciones humanas relacionadas con la supervivencia, la protección y la salud o la muerte. El tiempo medio de visita está entre los treinta y sesenta minutos.

Detalle de una de las salas de la exposición permanente del museo. Fuente: www.turismosobrarbe.com

El museo recoge amuletos y objetos de uso cotidiano entre sus más de ocho mil piezas, desde la antigüedad ibero-romana hasta la primera mitad del siglo XX. Está ubicado en una antigua abadía del siglo XVII y el recorrido se completa con la visita a la iglesia y a la torre. El proyecto comenzó a diseñarse a mitad de la década de los noventa y a principios del siglo fue inaugurado. La colección y la exposición son fruto del trabajo y empeño durante  de su director, Ángel Gari.

El museo contiene más de ocho mil piezas. Fuente: www.turismosobrarbe.com

La protección frente a lo desconocido

La exposición permanente está dividida en cuatro secciones: la protección de la casa, la protección del individuo, las creencias de la comunidad y los símbolos y sus vínculos con las creencias. Durante la visita se pueden observar objetos usados como protectores y ahuyentadores de males o que tienen la capacidad de conseguir el favor de fuerzas benefactoras. Así el recorrido está lleno de espantabrujas, amuletos de todo tipo, crucifijos, rosarios, relicarios e imágenes de santos, talismanes, etc. Por ejemplo, se puede contemplar una Rastra de Bautismo de Casa Cebolledo (una cinta de la que penden elementos religiosos y paganos que buscan la protección del recién nacido durante los primeros meses de vida) o un amuleto protector de Bolea también relacionado con la infancia.

Rastra de Bautismo. Museo de Creencias y Religiosidad Popular del Pirineo Central. Fuente: http://www.patrimonioculturaldearagon.es

Además del patrimonio material, el visitante encontrará audiovisuales que permiten conocer un poco más las creencias populares del Pirineo Central y que complementan la visita. El museo está abierto los fines de semana y tiene un horario especial durante las vacaciones y festivos. Además realizan visitan para grupos de más de 12 personas. Más información en el 974 300 326 o en el correo electrónico  museoabizanda@outlook.es.

Sobrarbe, territorio de frontera entre el mundo musulmán y cristiano. Fuente: www.turismosobrarbe.com

 Abizanda, una frontera entre dos mundos

Si el museo supone una linde entre lo real y lo esotérico, entre la razón y la superstición, Abizanda es un lugar que durante década fue frontera entre lo cristiano y lo musulmán.  En la localidad se conserva una torre defensiva, que junto con la torre de Biel (Zaragoza) es la mejor conservada del periodo románico del siglo XI. Además, encontramos restos de muralla y el ábside de una pequeña iglesia románica. La torre es el resto más visible de un castillo medieval que servía como refugio en situaciones de peligro para siervos y habitantes del entorno. La frontera con Al-Ándalus estaba muy cerca y la función de torre de vigilancia y comunicación era fundamental.

La conquista de estos territorios fue realizada por Sancho III el mayor a comienzos del siglo XI. El Sobrarbe sería tierra de frontera entre dos mundos: el cristiano, resguardado en las montañas y el musulmán, desarrollado en las amplías vegas de los ríos. Sobre los restos de una torre anterior, se edificaría la que ha llegado a nuestros días, entre el 1030 y el 1040 por parte de maestros lombardos. Después, la construcción pasará por diferentes manos y etapas hasta hoy.

Vista de Abizanda. Fuente: http://www.patrimonioculturaldearagon.es

Una Torre casi milenaria

Construida en piedra sillar y sillarejo, la torre tiene una planta rectangular y asciende hasta los 24 metros de altura. El cortado sobre el que se asienta aumenta la magnificencia de la construcción y nos regala instantáneas memorables. El interior estaba dividido en cinco plantas restauradas, y en la actualidad acoge exposiciones temporales. La planta inferior está colmatada de tierra y podría haber tenido carácter defensivo, para evitar el ataque de los muros, mientras que en la segunda se abren varias aspilleras y la única puerta. Hoy encontramos una escalera fija, mientras que en la edad Media lo más probable es que se utilizase, por seguridad, una escalera de mano que se colocaba y retiraba desde el interior.

Torre de Abizanda. Fuente: http://www.patrimonioculturaldearagon.es

Las últimas plantas pudieron ser usadas como vivienda y allí destacan las ventanas geminadas y aspilleras en los muros, además de un retrete  en el muro Este que fue reutilizado como armario. La quinta planta se dedicó exclusivamente a la vigilancia y defensa de la torre. Allí se almacenaban las piedras que se arrojarían desde el cadalso de madera que recorre exteriormente los muros y que también fue reconstruido durante los trabajos de restauración finalizados en 1992.

La Casa de los Títeres.

Pero los encantos de Abizanda no terminan aquí. En el 2004 la compañía aragonesa Los Titiriteros de Binéfar “cumplió un sueño” y estableció su propio teatro en la localidad. Compraron y restauraron Casa Lecina y Casa Simona y consiguieron crear otro espacio mágico en la localidad. Así, diseñaron y restauraron espacios y hoy se puede visitar una exposición permanente de títeres, un teatro para cien personas, un pequeño anfiteatro para representaciones al aire libre y un espacio para la creación y residencia artística bajo la torre medieval.

Representación en el escenario exterior de La Casa de los Títeres. Fuente: www.lacasadelostiteres.com

La magia, el arte medieval, el atractivo paisajístico y natural, los títeres, etc. Abizanda es hoy una de las puertas de entrada al pirineo aragonés y uno de esos lugares imprescindibles de Aragón. ¡No te lo pierdas!

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