El Bautizo del alcalde de Monzón

En tan solo unos pocos días, la capital del Cinca Medio dará comienzo a sus tradicionales fiestas en honor a Santa Bárbara. Y como todos los años, el mismo día de la patrona, volverán a llover sobre la cabeza de los montisonenses una multitud de golosinas y chocolates. Se trata de una tradición llamada El Bautizo del Alcalde de Monzón. Una de las más singulares de las que se celebran en Aragón. Hoy vamos a sumergimos en esta alegre lluvia de dulces.

Lluvia de dulces tras el Bautizo del alcalde de Monzón. Fuente: http://www.rondahuesca.es

Con este masivo lanzamiento de dulces a la cabeza de los vecinos montisonenses, se superan los 200 kilos entre caramelos, chocolates y golosinas, se recuerda la sufrida reconquista de la ciudad y su castillo por parte de las tropas españolas cuando a mediados del siglo XVII cayeron en manos del rey de Francia.

Niños en la Boda del Alcalde de Monzón. Fuente: http://www.radiohuesca.com

En el marco de las llamadas las Alteraciones de Cataluña, en las que intervino el rey de Francia a favor de los intereses de la nobleza catalana, el ejército galo al mando del conde de Lamotte se internó en territorio aragonés camino de Barcelona y se acuarteló en la ciudad de Monzón; que fue tomada el 19 de mayo de 1642 tras un duro asedio. Los últimos defensores que se parapetaron tras los muros del castillo todavía aguantaron heroicamente durante un mes más.

Castillo de Monzón. Fuente: http://www.turismocincamedio.es

Monzón y su comarca permanecieron en manos francesas durante un año y medio hasta que el ejército castellano del Felipe IV comandado por el Duque de Silva reconquistó la plaza en el año 1643. También tras un duro asedio en el que al parecer intervinieron voluntarios llegados de localidades vecinas como Barbastro y Huesca. El asalto final se llevó a cabo el día 4 de diciembre, festividad de Santa Bárbara, y a esta tradicional advocación se le atribuyó el haber intercedido en combate a favor de los españoles, por lo que fue elegida por los montisonenses como “abogada y patrona celestial de la población”.

Representación del Duque de Silva en Monzón. Fuente: AragonDigital

Antiguamente, las fiestas de Santa Bárbara eran las mayores de la localidad y era común que en su honor se organizasen corridas de toros, bailes y lifaras a base de longaniza y tortetas, un embutido típico de esta zona elaborado a base de sangre de cerdo y con un suave sabor a anís. Delicioso. Pero en la actualidad han sido sustituidas por las de San Mateo que se celebran a mediados de septiembre.

Como es común en estos casos, un hecho de armas tan relevante como el acontecido en 1643, doy lugar a la aparición de una hermosa leyenda que está detrás de esta tradición y explica tan singular celebración.

Soldados de época de Felipe IV

Dice la leyenda que en este contexto de guerra y vacío de poder los vecinos de Monzón se vieron en la tesitura de tener que nombrar un nuevo alcalde para que pusiese orden en la ciudad y asumiese su representación. La elección era complicada pues la guerra se había llevado por delante la vida de la mayoría de los hombres y apenas quedaba ninguno que cumpliese los requisitos mínimos que se exigían para tal cargo: nobleza, rentas, limpieza de sangre… Por esta razón, conscientes de las difíciles circunstancias, los montisonenses asumieron la necesidad de elegir alcalde conforme a otros criterios, y entre todos decidieron que el candidato ideal debía ser el vecino más justo y honrado.

Teniendo en cuenta los nuevos requisitos todos estuvieron de acuerdo en seleccionar a un reputado vecino de nombre Omar que gozaba de un gran respeto entre los montisonenses, pero que curiosamente era de condición morisca, es decir, originario de una familia musulmana convertida al cristianismo. Los moriscos proliferaron tras la conversión forzosa decretada por Carlos V en el siglo XVI y fueron una clase social problemática y sospechosa de herejía hasta que Felipe III decretó su expulsión definitiva en 1609.

“Moriscos del reino de Granada, dando un paseo por el campo con mujeres y niños”. Dibujo de Christoph Weiditz (1529). Fuente: Wikipedia.

Que el nuevo alcalde fuese hombre justo y honrado era algo magnífico pero que pudiese ser sospechoso de profesar la religión musulmana de forma clandestina era algo escandaloso para la sociedad de la época. Así que la única forma de dar una solución a tan grande paradoja fue la de hacer pública la renuncia del pretendiente a la religión musulmana mediante la administración del sacramento del bautismo. Así Omar abrazó el cristianismo y fue bautizado y elegido alcalde. La ciudad de Monzón estalló de júbilo y las autoridades lanzaron desde el balcón del ayuntamiento castañas y dulces a los vecinos que se agolpaban en la plaza celebrando el acontecimiento. Incluso dice la leyenda que el nuevo alcalde también lanzó monedas de oro en agradecimiento por su elección. La que se debió montar si eso es cierto.

Representación del bautizo del alcalde. Fuente: http://www.sensacionrural.es

Otra versión afirma que esta lluvia de dulces se produjo para celebrar el nacimiento del primer niño montisonense en tiempos de paz. Este primer niño fue precisamente el hijo del alcalde y todos los vecinos muy felices de reunieron en la Plaza Mayor para celebrarlo junto al consistorio. Fue entonces cuando el recién estrenado padre se asomó al balcón del consistorio y lanzó “regalos consistentes en dulces y frutos secos” a los presentes en señal de agradecimiento.

Plaza Mayor y Ayuntamiento de Monzón durante la fiesta. Fuente: Aragón Digital

En recuerdo de esta insólita leyenda los vecinos de Monzón, pequeños y mayores, siguen reuniéndose en su Plaza Mayor la tarde del día de Santa Bárbara para esperar con ilusión el lanzamiento de dulces desde el balcón del Ayuntamiento. Una tradición que en el año 2014 fue declara fiesta de interés regional por el Gobierno de Aragón.

En la actualidad, la celebración es más completa porque desde hace más de diez años el grupo de teatro Trotamundos realiza una representación teatral para recordar los acontecimientos históricos y legendarios. Los actos comienzan con la recreación de la entrada de las tropas castellanas organizando un pequeño desfile de personajes vestidos de época que representan la escolta del Duque de Silva. Este mismo personaje es el encargado de anunciar a los vecinos la derrota del ejército francés y la liberación de Monzón. Y seguidamente se representa el bautizo del alcalde. Tras lo cual comienza la  esperada lluvia de dulces.

Desfile del Duque de Silva y su guardia. Fuente: http://www.rondasomontano.com

La fiesta acaba con música y un buen chocolate caliente acompañado de madalenas para todos los presentes. Al finalizar la tarde, los fuegos artificiales dan color a los muros del castillo y ponen el mejor punto final al emotivo día de Santa Bárbara que se celebra en Monzón. Este año no os lo podéis perder. Así que los que podáis ir pensando en preparar una excursión para compartir junto a los vecinos de Monzón esta singular fiesta que aúna historia y tradición.

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Categorías: Fiestas y sabores | Deja un comentario

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