La Mochiganga de Mas de las Matas

La Mochiganga de Mas de las Matas es un ritual con décadas de historia que, al contrario de lo que sucede con otras tradiciones inmateriales, está cada vez más consolidado. Tiene algo de crónica, un poco de asamblea vecinal y un más que posible origen de representación teatral.

“Mochiganga” de Mas de las Matas

“Gracias a Dios que he llegado

donde debía llegar,

a darles los buenos días

a los vecinos del Mas.

Saludo al Ayuntamiento,

saludo a todo al público,

saludo a la junta el campo

y a San Antonio bendito”

 

Así comienza la Mochiganga de Mas de las Matas. Es como una especie de redención pública de todo un pueblo, una vez al año, justo cuando el ciclo vital está a punto de empezar. Para ello se utiliza la burla o la jocosidad, aunque siempre de forma medida, sin traspasar la frontera del insulto o el mal gusto.

Es el acto principal de las tradicionales fiestas en honor a San Antonio y San Sebastián, y marca la diferencia respecto a otras celebraciones de la contornada. Porque casi todo Aragón celebra sus fiestas de invierno por las mismas fechas y Mas de las Matas comparte con casi todas la hoguera y las procesiones con pan bendito. También es popular la llega y la manda con la que la Cooperativa de Labradores, organizadores de los actos, consiguen pagar la fiesta. Pero muy pocas localidades aragonesas mantienen en sus programaciones algo similar a la Mochiganga.

Mochiganga vs Mojiganga

“Mochiganga” es un término único. Por mucho que se “googlee”, tan solo aparece unido con absoluta certeza al acto que se celebra en la localidad turolense de Mas de las Matas. Otras menciones son vagas, relativas a situaciones de desorden o descoordinación, o como vocablo valenciano de una palabra que sí recoge el Real Academia Española de la Lengua: “mojiganga”.

La mojiganga fue, en su origen, una suerte de representación teatral en verso, de carácter cómico musical, que utilizaba la burla y las máscaras. Se cree que el término puede tener su origen en las boxigangas, compañías de teatro ambulante y callejero de los siglos XVI y XVII. Con el tiempo, estas sátiras de corta duración acabaron por ocupar los teatros y adquirieron una vena dramática. Hoy, las mojigangas que aún se conservan son baile, son romances, obras teatrales o todo lo anterior a la vez, según donde se celebren.

Mojiganga de Zacualpan (Méjico)

En Aragón, la mojiganga por excelencia es la de la localidad oscense de Graus. Se trata de un completo espectáculo popular en el que participan numerosos vecinos ataviados con disfraces satíricos o máscaras grotescas. Entre la comitiva destacan los personajes con el título de Rey, que escuchan las quejas de los vecinos y responden con soluciones absurdas durante una representación teatral. Esas quejas suelen ser reales, enviadas por los propios vecinos, y su tratamiento permite hacer un repaso jocoso a lo ocurrido en la localidad a lo largo del año.

Es este último aspecto, precisamente, el que conecta a la mojiganga del alto Aragón con la mochiganga bajoaragonesa. En Mas de las Matas no hay disfraces, ni una larga nómina de personajes graciosos. La sonrisa no viene de mano del colorido y la gestualidad porque el acto  masino es, tradicionalmente, sobrio. Una única persona es la protagonista. Aunque en alguna ocasión ha ido ataviada con capa y sombrero y subida en caballería, la mayoría de la veces lleva su ropa habitual y se coloca sobre el remolque de un tractor. Ahí recita un romance de, según dicta la costumbre, unos 120 versos. Y su contenido consigue despertar la curiosidad y el interés de todos sus vecinos.

Mochiganga antigua

Los versos de la Mochiganga

¿Qué es lo que dicen los versos de la Mochiganga? En su conjunto pretenden construir un relato de hechos relevantes o curiosos ocurridos durante el último año en el municipio. Por separado hacen referencia a situaciones concretas, generalmente protagonizadas por alguno de los vecinos y recogiendo los chascarrillos más comunes en las conversaciones de las calles. También tienen su espacio las actuaciones de las distintas instituciones, tanto para alabarlas como para criticarlas.

Cada suceso, anécdota o análisis se extiende por una o dos estrofas. La descripción de lo ocurrido siempre va acompañada de comentario jocoso, antes o después. Aquí van un par de ejemplos:

 

“Tenéis al Pascual el Chirras,

que es un hombre popular,

se va a pedirle consejo

a la Virgen del Pilar.”

“El Campo padece asma,

la bodega de dolor,

la maquinaria de las fiebres

y la fruta con la unción”.

 

En las primeras cuatro líneas se hace referencia a una persona en concreto: el Pascual el Chirras. Es de esas estrofas que podrían comenzar con el típico “Qué diremos del…”. Que el nombre lleve mote ya indica que el comentario está dirigido a quienes le conocen. Seguramente no entenderemos de qué se habla si somos ajenos a la vida diaria de la población. En cambio, los que saben del día a día de Mas de las Matas no necesitan más para ponerse en situación. Y es más que posible que la palabra “popular” sea un chascarrillo que busque la risa.

La segunda estrofa, en cambio, recoge una circunstancia mucho más general. No hace falta tener conocimientos especiales para saber que se refiere a un problema que afecta al campo y a sus frutos. Posiblemente hable de una sequía y no llama a la risa que parecía querer provocar la anterior. Son versos informativos, fundamentales en lo que pretende ser un repaso de la actualidad general del último año.

Purificación colectiva

La mochiganga es un acto multitudinario. Se produce justo después de la procesión en honor a San Antonio, tras el reparto del tradicional pan bendito. Cientos de personas miran expectantes a la persona encargada de leerla, que suele repetir durante muchos años. Desde la caballería o el remolque del tractor, declama con ritmo de verso los comentarios irónicos, las peticiones y las denuncias.

El contenido, aunque crítico, está tamizado por la relajación de costumbres propia de la fiesta, por lo que no suele provocar conflictos. El objetivo es fortalecer la cohesión de los vecinos, sentirse parte de una comunidad que hace frente unida al resumen de “pecados” o “problemas” y llama, en algunos casos, a la rectificación. Los implicados lo saben y entienden que los elementos citados no son tan serios. De hecho, todos son conscientes de que en cualquier momento pueden ser objeto de un verso.

Si los estudios antropológicos señalan que la hoguera que los masinos queman el día anterior consigue quemar lo malo o lo que nos queremos quitar de encima, la Mochiganga actúa también como una especie de purificación colectiva, una limpieza pública de los errores o problemas acontecidos durante el año. Cuenta Antonio Serrano, uno de los lectores históricos de la Mochiganga y autor del libro “Qué diremos del…”.  que “mediante el rito de la risa la comunidad se siente más cohesionada y unida.

Fuentes: Página web del Ayuntamiento de Mas de las Matas.

                 Libro “Qué diremos del…” de Antonio Serrano.

Anuncios
Categorías: Fiestas y sabores | Deja un comentario

Navegador de artículos

Déjanos tu comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

Crea un blog o un sitio web gratuitos con WordPress.com.

A %d blogueros les gusta esto: