El valle del Chistau, un rincón escondido del Pirineo

Tenemos que desviarnos de la carretera que lleva hasta Bielsa, en la comarca altoargonesa de Sobrarbe, cruzar el Cinca y remontar el río Cinqueta, para llegar hasta una puerta que nos abre una realidad alternativa, a un paraíso natural conformado por numerosos atractivos que obligaran al visitante a volver. El valle de Gistáin o la Bal de Chistau nos espera.

Panorámica de San Juan de Plan. Fuente: http://www.huescalamagia.es

Este valle pirenaico comunica al norte con Francia, por los puertos de Plan y Pez, y con el valle de Benasque por el puerto de Sahún, a dos mil metros de altitud. Situado en pleno Parque Natural Posests-Maladeta, el rey del territorio es el Posests o Tuca Llardana que con sus 3.375 metros es el segundo pico más alto del Pirineo.

Gistain/Chisten se encuentra al final del valle. Fuente: http://www.huescalamagia.es

Unos setecientos habitantes pueblan el valle, aunque en épocas festivas y estivales multiplica su población con los visitantes que llegan a disfrutar de las múltiples posibilidades que ofrece.  Tres municipios componen en valle: Plan, San Juan de Plan/San Chuan de Plan y Gistáin/Chisten. Plan incluye los núcleos de Saravillo, Señes y Serveto, y al inicio del valle encontramos la localidad de Sin que comparte municipio con otros núcleos del otro lado del Cinca, el de Tella-Sin.

Detalle de San Juan de Plan, con un ejemplo de Borda. fuente: http://www.huescalamagia.es

Rutas senderistas

La búsqueda de rincones pirenaicos atrae a numerosos turistas al valle. Las opciones son variadas y seguro que encontraremos la opción más indicada: montañeros aguerridos, familias, excursionistas ocasionales, etc. Algunas sugerencias pasarían por la ruta circular que une Plan, San Juan de Plan y Gistaín a través de agradable sendero.  Un paseo tranquilo de unas dos horas de duración y en el que seguiremos la PR-HU 37. Otra opción es recorrer el camino hacía el Refugio de Viadós. Unas vistas impresionantes del paraje se ven adornadas por numerosas Bordas, construcciones campestres de dos plantas realizadas para ser utilizadas en tareas agrícolas y que en los últimos años se han convertido en muy populares. ¡Y de Viadós hasta las grandes cumbres!

Numerosas rutas se pueden hacer desde cualquier punto del valle. Fuente: http://www.huescalamagia.es

Otro de los lugares a tener en cuenta son los miradores. El de la Cruz de Puyadase es un precioso merendero con varias mesas y sombra para los días de verano, un imprescindible de la parte alta del valle. En el otro extremo de Gistaín, con vistas a Plan, encontramos el mirador de la Cruz del Grao que nos regalará una panorámica del pueblo inolvidable.

El entorno desde el mirador de la cruz de Puyadase. Fuente: http://unahuellaenlanieve.blogspot.com/

Basa de la Mora o Ibón de Plan

Uno de los tesoros mejor guardados del valle es el Ibón de Plan o Basa de la Mora, un lago de alta montaña situado a 1.910 metros de altura, resto de la acción de los antiguos glaciares y otros procesos geológicos. Es un lugar idílico ubicado en el corazón del macizo de Cotiella, lo que provoca que este rodeado de impresionantes cortados calcáreos.

Ibón de Plan o Basa de la Mora. Fuente: http://www.huescalamagia.es

El acceso hasta el ibón se puede realizar por el sendero PR-HU 87 y GR 15 desde Plan, aunque la opción más sencilla es hacerlo desde Saravillo, donde hay tomar una pista por la que se llega en coche hasta el refugio de Labasar con el coste de 3€. Desde aquí hay un corto sendero de unos dos kilómetros para llegar al ibón. Se trata de un lugar natural especialmente sensible a la acción humana por lo que se pide extremar el cuidado y nuestras afecciones.

Ibón de Plan o Basa de la Mora. Fuente: http://www.descubrehuesca.com

Arquitectura, lengua y tradición

Chistau no tuvo acceso por carretera has mediados del siglo XX, por lo que su relación con el exterior siempre se vio muy limitada. Fundamentalmente a los valles vecinos a través de los caminos de herradura tradicionales. Por esta razón, hoy el valle de Chistau es algo más que montañas y bonitos paisajes; es una comunidad viva de personas que recogen el testigo de cientos de años de presencia humana en el valle.

El dolmen de Tella, ejemplo de actividad Megalítica. Fuente: http://www.huescalamagia.es

En su cultura propia destaca el chistabino, una de las variantes del aragonés que todavía se conserva con fuerza en el valle. La música también está muy presente. En los años setenta se recuperaron los dances tradicionales con el “Corro de Bailes”, de origen francés y europeo; diferentes de las jotas del valle del Ebro. Se conservan trajes tradicionales que fueron usados hasta el siglo XX y que se siguen utilizando en festividades como los carnavales o los trucos de San Antón. Por San Antón desfilan por todo el valle los sonidos de los cencerros creando una de las fiestas más especiales de toda la montaña aragonesa.

Panorámica de la Bal de Chistau. Fuente: http://www.descubrehuesca.com

En los pueblos destaca la mezcla de arquitectura tradicional con las nuevas casas en piedra y madera. Entre los ejemplos más importantes, destacan las “casas fuertes”; edificios de familias ricas con un fuerte componente de carácter defensivo, como casa Turmo en Plan o las torres de casa El Tardán y del Rin en Gistaín.

Panorámica otoñal de Plan con las cumbres nevadas al fondo. fuente: http://www.huescalamagia.es

El hombre ha modelado el paisaje a través de la agricultura y la ganadería. Así, podemos ver pastos, terrazas y bordas que son parte importante del entorno. La ganadería sigue siendo uno de los recursos económicos más importantes junto con el turismo. Las carnes del país se pueden degustar en los restaurantes de la zona, fundamentalmente cordero y ternera, y también el queso de Saravillo, que se puede encontrar en establecimientos de toda la comarca de Sobrarbe y fuera de ella.

Uno de los atractivos paisajísticos, las bordas de Gistáin/Chisten. Fuente: http://www.huescalamagia.es

Un lugar poblado desde siempre

Este 2019 nos sorprendía un extraordinario hallazgo. Un grupo de arqueólogos había descubierto la existencia de quince círculos megalíticos (crómlech) de hace unos 3500 o 4000 años. Estos restos se suman a otros megalitos cercanos como el dolmen de Tella y vienen a aportar una prueba más de la presencia del ser humano en la zona desde hace miles de años. Seguramente, ya por entonces sabían sus gentes de la joya que les rodeaba.

Categorías: Paisajes y comarcas | 2 comentarios

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2 pensamientos en “El valle del Chistau, un rincón escondido del Pirineo

  1. Pepe Tos Verdugo

    ¿Gistau? ¡Qué preciós, Mare de Déu: no he vist res mes formós, ni en Sitges, ni en Palamós, ni en sant Feliu, ni en Manlleu!

    • Ángel Bailarín Pavón.

      Ya. Lo puedes decir.he visto, todos los valles de pirineo, el Aragonés,el Catalán,el Navarro, pero el que más me a impresiónado ha sido el valle de Gistau.parece. parece un paraíso entre montañas .vivir allí tiene que ser uno de los placeres más grandes de este mundo contaminado.

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