Amparo Poch y Gascón

En un tiempo de graves desigualdades sociales y lucha de clases, Aragón dio a luz una de las primeras mujeres licenciadas en medicina y feministas de España: Amparo Poch Gascón, cuya vida es una historia de compromiso hacia los más desfavorecidos.  Fue médica, activista, periodista, ginecóloga, novelista, sindicalista y anarquista.

Fotografía de Amparo Poch.

Amparo Poch nació el 15 de octubre de 1902 en el número 57 de la calle Ramón Pignatelli de Zaragoza, pero cuando su padre ascendió a teniente y pudo instalarse en el Cuartel de Sangenis, de Ingenieros y Pontoneros, la familia se mudo a la calle Madre Ráfols. Fue allí donde Amparo, nada más licenciarse, abriría su primera consulta en una habitación de su casa. Era una consulta destinada a atender a mujeres y niños. Curiosamente, inició su profesión en una calle con el nombre de otra mujer que, como ella, también destacó por su labor asistencial; aunque Rafols lo hizo desde su compromiso religioso, y Poch desde uno político, ambas son dos mujeres ejemplares de nuestra tierra.

Pero con respecto a Amparo, la rapidez con la que ejerce como doctora no significa que hubiese disfrutado de unas circunstancias favorables, sino todo lo contrario…

Placa conmemorativa en la calle Madre Rafols. Fuente: https://arainfo.org

Ya de pequeña, cuando anunció su interés por la medicina, la reacción de su padre fue tajante: “no es carrera propia de una mujer”, fue cuanto dijo el sargento José Poch, cuya sentencia revelaba una triste realidad: la de una sociedad en la que el papel femenino estaba casi estrictamente restringido al espacio doméstico. Así pues, Amparo hubo de estudiar Magisterio, pero tras alcanzar con excelente nota el título de maestra, no dudó en matricularse en Medicina. Corría el año 1922, y de los más de 1400 estudiantes de esa carrera en Zaragoza, solo 32 eran mujeres. De ellas, habría una que, sin el apoyo de su familia, desatendida por los profesores y despreciada por sus compañeros, lograría 28 matriculas de honor en una carrera que contaba con 28 asignaturas… Solo era la declaración de intenciones de aquella mujer llamada a erigirse en símbolo del feminismo más transformador de su tiempo: Amparo Poch.

Expediente académico de Amparo. Fuente: https://revistaiman.es

Fue la segunda mujer en licenciarse en su facultad, en el año 1929. Y en las oposiciones al Premio Extraordinario de Licenciatura, Amparo es la única mujer que se presenta, ganando el concurso al desarrollar en un tiempo récord el tema “Valor diagnóstico del examen del líquido cefalorraquídeo”.

Ficha del Colegio de Médicos, del que fue Vicesecretaria hasta 1934. Fuente: https://blog.rtve.es/

Toda esa capacidad y conocimiento los pondrá Amparo al servicio de la gente, pero siempre en coherencia a su perspectiva feminista y libertaria. De ese modo, centrará su carrera profesional en la prevención de la mortandad infantil, así como de las enfermedades o complicaciones que amenazaban especialmente a las mujeres obreras, a quienes dedicó un horario especial de consulta de las 12 a las 13 horas.

Promovió programas de educación sanitaria, y redactó diversos escritos dirigidos a las mujeres embarazadas con pocos recursos. Todo ello hay que situarlo en un momento previo a la llegada de la Segunda República, y donde la mujer trabajadora apenas disfrutaba de derechos, tenía poco tiempo de descanso tras el embarazo, y ganaba mucho menos que el hombre. Amparo trabajó primeramente de forma clandestina; a sus pacientes más pobres nunca les cobró, pero les suministraba los medicamentos necesarios.

Biografía de Amparo, escrita por Antonia Rodrigo. Fuente: http://www.eldiario.es

Destaca, entre sus escritos, el informe “La vida sexual de la mujer”, publicado en el diario Cuadernos de cultura de Valencia. Pretendía en esas líneas la difusión de una educación sexual básica, concienciar sobre la higiene y los órganos reproductores, la regulación de los embarazos y las enfermedades sexuales. Como fundadora y presidenta del Grupo Ogino, defendió un método anticonceptivo basado en el conocimiento de la mujer de su ciclo menstrual, pudiendo así mantener relaciones sexuales en sus días no fértiles. Hay que tener presente, en este sentido, que muchas de las mujeres pobres que recurrían a métodos caseros de aborto terminaban muriendo.

Portada de La vida sexual de la mujer. Fuente: http://theconversation.com

Como militante de CNT, era miembro de la Mutua de Médicos del Sindicato, y crea la revista Mujeres Libres, destinada a lograr una revolución que significase también la emancipación de la mujer. Allí no sólo escribía sobre sus conocimientos profesionales. Así, debatió sobre temas como el matrimonio, defendiendo el amor libre y sin compromisos que ella misma terminó acogiendo; o sobre la guerra civil, de la que no quedó al margen, preocupándose mientras duró la contienda por la atención a los niños refugiados. Durante este periodo de guerra, además, fue directora de Asistencia Social en el Ministerio de Sanidad con Federica Montseny, y desempeñó una importante labor pedagógica para las instituciones de asistencia sanitaria.

Dibujo en homenaje a Amparo Poch. Fuente: https://mujeresconciencia.com

Al finalizar la guerra, Amparo debe exiliarse y huye a Francia, donde la brillante doctora aragonesa subsistirá doblando sobres o bordando bolsos y sombreros. Mientras tanto, en España, su padre intentaba borrar todo su expediente académico… En 1945 se asienta con su compañero sentimental en Tolouse, donde volverá a ejercer  la medicina de manera clandestina, atendiendo a pacientes españoles republicanos. Allí, finalmente, consigue normalizar de nuevo su situación, pero sus últimos años serán tristes. En 1965 se le diagnostica un cáncer cerebral, y sus hermanas la rechazan sin reparo cuando ella intenta volver a Zaragoza, su ciudad.  Decían que Amparo era “la ignominia de su casa”.

Amparo Poch, adulta. Fuente: https://revistaiman.es

Exiliada, sola, enferma y enajenada por enormes dolores, Amparo murió el 15 de abril de 1968 en Tolouse. Sus escasas pertenencias fueron repartidas entre las personas más necesitadas por el Comité de Solidaridad Internacional Antifascista, y su cuerpo sin vida fue despedido por 200 exiliados republicanos.

…Pero su voz aún resuena con fuerza en cada uno de sus escritos: “No prestéis oídos a los himnos nacionales ni a las palabras retumbantes que os hablen de falsos deberes patrióticos, sino a esa otra voz dulce y profunda que sale del propio corazón y enseña el precepto intangible de amar a todos los seres y todas las cosas… Llevar la luz, y hundir todo lo que pueda despertar el odio”.

Categorías: Los aragoneses | Deja un comentario

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