Aurea Lucinda Javierre

¿Sabes quién fue la primera mujer matriculada en Filosofía y Letras de la Universidad de Zaragoza? Aprovechando el día de los docentes que celebramos hoy, en nuestro blog os proponemos acercarnos a conocer la figura de una de aquellas mujeres pioneras en abrirse paso en los ámbitos científicos: Aurea Lucinda Javierre. Una archivera, historiadora y profesora aragonesa que adquirió fama internacional por su inestimable labor.

Retratro fotográfico de Area Lucinda Javierre. Fuente: https://www.comunidadbaratz.com

Aurea nació en Teruel el 24 de agosto de 1998, el célebre año del “desastre” de Cuba. Sus padres, ambos del somontano oscense, fueron Serafín Javierre Arasanz y Antonia Mur Ribazo, una familia acomodada. Fue de ellos de quienes Aurea empezó a mamar el amor hacia los libros y el estudio, pues Serafín era un comerciante culto y gran lector. Así, la joven se matricula con trece años en el Instituto General y Técnico de Zaragoza, toda una excepción para la época que, de hecho, fue reseñada en el Diario de Avisos de Zaragoza en el artículo “La mujer en las aulas”. No era para menos, dado que ella fue la primera mujer que lo hacía en la Institución, convirtiéndose, junto a su compañera Dolores, en un ejemplo para las chicas de la época:

Es  de  presumir  que  la  Srta.  Javierre  no  será  la  única  alumna  que  en  el  futuro  curso frecuentará el citado establecimiento docente, pues  seguramente  imitarán  su  ejemplo  algunas  de  las  señoritas  que,  hasta  la  fecha,  venían  haciendo  sus estudios libremente.

Aurea Lucinda en su época universitaria. Fuente: https://www.lenguasdearagon.org/pdf/biografias/aureajavierre.pdf

Por supuesto, pronto destacó Aurea por su capacidad y entrega para el estudio, lo que le hizo posible, después de estudiar Magisterio en Huesca, el matricularse en la Facultad de Filosofía y Letras, licenciándose en 1918. ¿El resultado? Pues a pesar de ser una mujer pionera en la facultad, obtuvo la nota de Sobresaliente e incluso el premio extraordinario. Se estaba perfilando una aragonesa ilustre… Algunos años más tarde, en 1927, fue nuevamente la primera mujer aragonesa en doctorarse, defendiendo su tesis sobre Martha de Armanyach en la Universidad Central de Madrid.

Fragmento de un reportaje dedicado actualmente a Aurea en el Diario de Teruel.

A continuación, y tras incorporarse al Cuerpo Facultativo de Archiveros, Bibliotecarios y Arqueólogos, en el año 1922 consiguió plaza en el Archivo de la Corona de Aragón, siendo también aquí la primera mujer, y destacando igualmente como virtuosa documentalista y medievalista durante los más de diez años que trabajó allí. Luego, en 1935, Aurea volvió a hacer historia ganando el concurso para dirigir el Archivo General de Obras Públicas y Agricultura, si bien aquí estuvo poco tiempo debido a que nuestra turolense estaba a punto de encontrar el que sería su gran ámbito de trabajo…

Aurea con otros compañeros del Archivo Histórico de la Corona de Aragón. Fuente: https://www.lenguasdearagon.org

En el mismo 1935, también por concurso, Aurea pasó a dirigir la Sección de Ordenes Militares del Archivo Histórico Nacional, cuya base de datos le serviría para algunos de sus trabajos más destacados, tales como: Pruebas de ingreso en la Orden de San Juan de Jerusalén. Catálogo de las series de caballeros, religiosos y sirvientes de armas, existentes en el Archivo Histórico Nacional, o Guía de la Sección de Órdenes Militares.

Durante la guerra, que le pilla en Zaragoza, Aurea Lucinda es responsable del proyecto “Lecturas para el soldado”, realizando esta tarea cultural en hospitales y frentes de guerra en Zaragoza, Barcelona y San Sebastián.

Aurea con otros compañeros del Archivo Histórico de la Corona de Aragón. Fuente: https://www.lenguasdearagon.org/pdf/biografias/aureajavierre.pdf

Pero una de sus obras más celebradas llegará en la posguerra, y será la biografía dedicada a María de Luna, la esposa de Martín I, el rey Aragonés cuya muerte desencadenó el Compromiso de Caspe: María de Luna, reina de Aragón, investigación que fue premiada en 1941 por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas, el CSIC. No obstante, y además de los trabajos dedicados a mujeres de la realeza medieval, Aurea hizo gala de excelente medievalista gracias a sus muchos y profundos escritos sobre las órdenes militares. Y no se centró solo en las famosas tres órdenes militares de ultramar, sino que dedicó amplios trabajos a las órdenes nacionales, tales como la de Santiago, la de Montesa o la de Calatrava. Citamos, por poner algún ejemplo: Fernando el Católico y las Órdenes Militares Españolas, Pedro IV el Ceremonioso y la Orden de Montesa, o El priorato de San Benito de Jaén de la Órden de Calatrava.

Portada de la obra María de Luna, reina de Aragón.

Estos textos le permitieron obtener varias becas de la Real Academia de Historia con el fin de seguir realizando sus trascendentales investigaciones sobre templarios, sanjuanistas, calatravos y santiaguistas. Por supuesto, esta labor de investigación la llevó a participar en diversos congresos y seminarios de Historia, siendo muy habitual su presencia en los relacionados con la Corona de Aragón. Sus ponencias siempre fueron muy reconocidas por su rigor y calidad.

Aurea Lucinda, primera a la izquierda

Y no podemos cerrar este pequeño artículo sin hacer referencia a dos de las facetas más bonitas de Aurea: una, su preocupación por conservar y restaurar el patrimonio histórico documental de los archivos. En este sentido, impartió clases en cursos para la formación técnica de archiveros y bibliotecarios, y en 1939 incluso realizó un viaje a Italia para ampliar conocimientos sobre restauración de pergaminos, códices y otros documentos antiguos. La otra, su compromiso con la sociedad de su tiempo, imprimiendo un sello feminista al EFA, el Estudio de Filología de Aragón, en el que precedió a María Moliner como secretaria redactora; o escribiendo sobre la importancia de modernizar las bibliotecas infantiles, preocupándose, ¡quién lo diría!, por la literatura infantil y juvenil.

Biografía actual dedicada a Aurea, en el que se ponen en valor las diferentes facetas de su vida. Fuente: http://violetatres.blogspot.com

Aurea Lucinda se jubiló en 1968, pero siguió investigando hasta su muerte, el 13 de marzo de 1980, a la edad de 81 años. Estudiosa incansable, archivera de vocación y genial historiadora, Aurea supo hacerse un espacio en su tiempo y hasta abrió puertas y creó estela en el campo de la archivística y la investigación histórica. Fue reconocida con premios y homenajes, pero quizá no lo suficiente debido a su condición de mujer. Su legado, sin embargo, sigue iluminando la mente de todo aquél que vuelve a tomar en sus manos uno de sus brillantes textos sobre historia medieval…

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