El juramento de la los Fueros de Aragón

 “Y si no, non”. Cuenta la leyenda que en Aragón antes fueron leyes que reyes, y por ello adquiría especial importancia la jura de las leyes o fueros de Aragón por parte del nuevo rey. Si no las juraba, no podía gobernar como tal. Este juramento, cuya historia se desdibuja entre el mito y la realidad, hizo del pactismo aragonés un referente de gobierno en plena época del autoritarismo. ¿Nos acompañas a conocer la importancia de esta ceremonia en el antiguo Reino de Aragón?

Jaime I mandando redactar los fueros al obispo de Huesca, Miguel de Canellas. Fuente: https://es.m.wikipedia.orgwiki

Según la historia mítica del origen del reino, sucedió en las montañas del entorno de l´Ainsa, durante la reconquista. Allí, trescientos guerreros se conjuraron para luchar contra el islam y, con la ayuda de Dios, lograron vencer. Entonces, aquellos valientes resolvieron elegir un rey entre ellos, aunque primeramente redactaron una serie de leyes: los fueros del Sobrarbe. Y el sexto y último fuero, el de “levantar rey”, establecía la obligación para el elegido de jurar los fueros y mejorarlos. Así, de hecho, se crearía el fundamento de gobierno del futuro reino de Aragón: el pactismo:

Recreación de la coronación y el juramento de un rey. Fuente: http://www.historiarum.es

Todo ello queda reflejado en el primer cuartel del escudo de Aragón, donde el árbol del Sobrarbe evoca dichas leyes tras de la milagrosa victoria… Por supuesto, tal historia es absolutamente ficticia, pero tal mito acabó actuando sobre la realidad.

“Nos, que somos tanto como vos, pero juntos más que vos, os hacemos principal, rey y señor entre los iguales, con tal que guardéis nuestros fueros y libertades; y si no, non”

Escudo con el mítico árbol del Sobrarbe. Fuente: https://identidadaragonesa.wordpress.com

Con el tiempo, no solo se aceptó la veracidad de estos hechos, sino que, por el contrario, adquirieron categoría de derecho: el rey debía jurar los fueros de Aragón para ser rey, algo que recordaron las autoridades al rey Carlos II en 1675. El joven Austria había alcanzado la mayoría de edad pero aún no había viajado a Zaragoza para jurar los fueros del reino, por lo que no se le podía reconocer como rey de Aragón:

“Es preciso suplicar a vuestra merced (…) se sirva de favorecer este reino con su real presencia (…), y jure sus leyes y observancias”, reza la segunda carta que se le hace llegar con tal propósito al rey.

Carlos II de España. Fuente: https://es.wikipedia.org

El mito había alcanzado categoría de ley; la fantasía alteraba la realidad y, en el momento en el que el absolutismo se adueñaba de Europa, aquí, en Aragón, a través de la jura del rey, se consolidaba la idea del pactismo. De algún modo, en aquél tiempo los aragoneses ya tenían conciencia de que los reyes no recibían la corona de su último antecesor, sino del propio reino, ¡a través de su juramento! … Si el rey no realizaba el juramento, el reino no podía reconocerle como rey.

Recreación de la  coronación y jura de un rey. Fuente: https://historiaragon.com

Sabemos, en fin, que en la Edad Media todo acto político estaba revestido de ceremonial. Pues bien: el ceremonial de la jura del rey también tenía un sentido político, en tanto que reflejaba la idea de que el poder del monarca no se hallaba en su majestad, sino en la Corte General.

Ceremonia de homenaje feudal. Fuente: https://sites.google.com

En Aragón, el juramento de los fueros no era menos importante que la unción y coronación regia. Los documentos recogen la existencia del acto ya en la plena Edad Media, y los principales del reino se preocuparon de observar religiosamente su cumplimiento, sabedores de que dicho juramento era la única garantía para asegurarse de que el rey respetara las leyes de Aragón… Así lo hicieron saber los representantes del reino a Alfonso III ya en 1285, cuando éste se intituló rey sin antes haber jurado los fueros. A Felipe II, por su parte, no le fue posible convocar las Cortes del reino antes de dicha obligación.

Escultura dedicada a Alfonso III de Aragón. Fuente: https://es.wikipedia.org

¿Y dónde tenía lugar la jura? Este estimado acto debía realizarse en la catedral del Salvador de Zaragoza, ante el altar mayor, frente al Justicia de Aragón, estando presentes los brazos del reino, lo jurados de dicha ciudad, los nobles y caballeros. Luego, una vez el nuevo monarca había jurado respetar los usos y costumbres del reino, y solo entonces, recibía el juramento de fidelidad de sus nuevos vasallos.

Altar mayor de la Seo de Zaragoza, escenario de la jura. Fuente: https://www.abcviajes.com

Pero será preciso esperar casi un siglo desde Alfonso III para que sea debidamente redactada la forma que debía tener el acto. Fue durante el reinado de Pedro IV el Ceremonioso, cuyo apodo se refiere precisamente al interés de este monarca por todo lo relativo al ceremonial. En una de sus ordinaciones, Pedro establece que ningún rey podrá usar de su jurisdicción sin haber realizado previamente el juramento de los usos y costumbres del reino.

Visión idealizada del rey aragonés Pedro IV. Fuente: https://es.wikipedia.org

La ceremonia del juramento, que se aunaba con la de la coronación, debía ser digna de verse. La víspera del día señalado, el rey guardaba vigilia y, al amanecer del día siguiente, una vistosa comitiva le acompañaba desde la Aljafería hasta la Seo. Allí, tras la coronación del nuevo monarca, el rey juraba solemnemente las antiguas leyes del reino. A continuación, y tras haberlo hecho el rey, los brazos de las Cortes juraban lealtad al monarca en representación del reino. Luego, tras el acto, el pueblo tomaba el protagonismo del evento trasladando la celebración a las calles de la ciudad, que eran escenario de actuaciones, torneos y banquetes.

Miniatura de la ordinación de Pedro IV, de 1353, que detalla los pormenores de la coronación y la jura foral. Fuente: https://www.ucm.es

Como ha resaltado el profesor Eliseo Martín, la jura era el acto más importante del Aragón foral. Algunos estudiosos incluso la entienden como “la domesticación del poder” y, ciertamente, la forma y significación política de la jura de los fueros constituyó la antítesis del absolutismo monárquico característico de la época.

Finalmente, en el siglo XVIII con la llegada de la dinastía de los Borbones al trono de España se comenzó a suplantar la jura foral por ceremonias más comunes como la de la proclamación. Ésta, entre otras cosas, no precisaba de la asistencia del rey, con todo lo que ello supone desde el punto de vista simbólico. La imagen del rey, por ejemplo en un cuadro, suplantaba su presencia y la ceremonia ya no volvió a tener ni la solemnidad ni la importancia de épocas pasadas.

Anuncio publicitario
Categorías: Claves de la Historia, Historia y Arte | 1 comentario

Navegador de artículos

Un pensamiento en “El juramento de la los Fueros de Aragón

  1. Urquiola

    Bonito, pero bien señala el articulista que la perorata: ‘“Nos, que somos tanto como vos, pero juntos más que vos, os hacemos principal, rey y señor entre los iguales, con tal que guardéis nuestros fueros y libertades; y si no, non”, es una leyenda de la época romántica, que nunca fue real, y que jurar está expresamente prohibido en los Evangelios: ‘Vosotros no juréis en absoluto, sea vuestra palabra ‘sí’, por s’i, y ‘no’, por no, todo lo que de esto pasa proviene del mal’ (Mt 5, 33-37). Pero en un lugar en que cualquier clérigo cerbatana, largo solo en el talle, se equipara al Altísimo y se pone por encima de Jesús al dejarse llamar ‘Padre’ (Mt 23, 8-13; Jn 14, 28), se puede temer qualsevol cosa. Agur ta erdi. Salut +

Déjanos tu comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

Blog de WordPress.com.

A %d blogueros les gusta esto: