La Sierra de Alcubierre

A caballo entre Huesca y Zaragoza, cuyos límites define, la Sierra de Alcubierre no deja de sorprendernos. Lugar de culto y retiro, de frentes y fronteras, de bosques y desiertos, la serranía más alta de cuantas bordean la depresión de Zaragoza constituye uno de los lugares más peculiares de Aragón, ¡descubrámoslo!

Vista de la sierra desde Monte Oscuro. Fuente: https://gl.wikiloc.com

Para muchos, la Sierra de Alcubierre es sinónimo de tierras áridas y, en efecto, se trata de una tierra seca y agreste, formada por yesos y areniscas. Sin embargo, el nombre de la comarca donde se encuentra, “Monegros”, nos evoca todo lo contrario: el manto vegetal que cubría esta extensión en el pasado, debido especialmente a las oscuras copas de las sabinas. Y todavía hoy, en la zona de Monte Oscuro, que es uno de los puntos más altos de la sierra, podemos sumergirnos en un espeso bosque de esta hermosa especie arbórea, que comparte suelo con carrascas, quejigos y enebros.

Sierra de Alcubierre. Fuente: https://osmonegros.com

Desgraciadamente,  la constante tala de madera terminó con gran parte de esta masa forestal. Es muy conocida la realizada con motivo de la construcción de la célebre Armada Invencible. A consecuencia, parte de ese antiguo bosque ha sido suplantado por otro de repoblación, predominando el pino carrasco, que con enormes muérdagos colgando de sus ramas, resiste la dureza del clima y del suelo junto a romeros y tomillos. Pero todavía quedan en las inmediaciones de la sierra, como testigos del pasado, magníficos ejemplares de sabina como la de Villamayor, declarada “árbol singular” por sus ¡dos mil años de vida!

Sabina de Villamayor. Fuente: https://arbolesconhistoria.com

Y al igual que la vieja sabina, también perviven los arraigados cultos que atesora la sierra desde antiguo… ¿Sabías que es en este lugar tan distante del Moncayo donde se halla y venera la virgen de Magallón? Ciertamente, en un alto de la serranía, sobre Leciñena, se encuentra el histórico santuario de la Virgen de Magallón, de origen medieval.

Santuario de la Virgen de Magallón. Fuente: https://fgseral.blogspot.com/

Se trata de un enorme caserón que alberga, además del santuario, la hospedería: lugar en el que tantos peregrinos se han aposentado a lo largo de los siglos modernos, y cuya romería sigue atrayendo anualmente a fieles de ambos lados de la sierra. Actualmente, el conjunto se encuentra restaurado gracias al trabajo de los vecinos de Leciñena.

Santuario de la Virgen de Magallón. Fuente: http://www.lecinena.es

Como si se tratase de dos grandes peirones, en el extremo opuesto de la sierra hallamos otro enclave cargado de misticismo: la ermita de San Caprasio, enclavada sobre la cima más alta de la sierra, a más de ochocientos metros de altitud. Conocida como “La ermita de la Cueva de la Salud”, también está rodeada de historia y leyendas.

Alto de San Caprasio. Fuente: https://zuerabtt.wordpress.com

San Caprasio es un lugar fantástico. Envuelto por la pureza del aire y la de sus diversas plantas medicinales, está cerca del cielo pero también recogido en el seno de la roca. Ha sido y sigue siendo un inmejorable lugar de retiro. Bajo la cueva del santuario, una serie de cuevas colgadas del escarpe, sobre la inspiradora vista del desierto, invitan a la contemplación. Desde anónimos monjes franceses hasta el famoso bandido cucaracha, muchos son los que han hallado cobijo en este bello y apartado lugar…, desde que San Caprasio se asentase allí por primera vez.

Eremitorio de San Caprasio en una cueva. Fuente: https://www.santiagonoguero.es

Según la leyenda, San Caprasio era un pastor del Pirineo que, siguiendo la llamada de la vida eremítica, decidió hacerse monje y habitar allí donde cayese su cayado. Arrojando el bastón al cielo, éste fue a caer en lo alto de la montaña que hoy lleva su nombre; allí surgió una fuente y allí construyó el santo su cenobio.

Interior de una cueva. Fuente: https://patrimoniumedu.wordpress.com

Hoy, no obstante, es más cómodo alcanzar el santuario desde Farlete, situado a los pies de la sierra, o desde Alcubierre, discurriendo por recónditos barrancos y viejos caminos de herradura… Gracias a la compañía de Jesús, el lugar mantiene perfectamente su esencia: cuando los jesuitas se vieron obligados a abandonar Argelia, cruzaron los Monegros en su camino de regreso a Francia, y la semejanza de estas tierras a las que dejaban en África les empujó a crear una nueva sede en el santuario de Nuestra Señora de la Sabina, en Farlete. Desde allí, se retiran a orar a las cuevas de San Caprasio…

Cuevas de San Caprasio. Fuente: https://www.santiagonoguero.es

En el mirador de San Caprasio se contemplan asombrosas panorámicas. Desde el valle del Ebro, pasando por los frondosos bosques de Monte Oscuro, hasta el Salto de Roldán o el Turbón, en el Pirineo. Toda la estepa monegrina se despliega ante nuestros ojos. Y colgada de los barrancos, entre la montaña y el llano, como un faro entre las brumas durante los fríos días de invierno, también se divisa la Torraza de Farlete.

Torraza de Farlete. Fuente: https://www.biodiversidadvirtual.org

Enclavada en las estribaciones de la sierra, se trata de una majestuosa torre bajomedieval, que hace seis siglos defendía los límites del extenso señorío de Alfajarín, perteneciente al linaje aragonés de los Cornel. Se llega hasta ella tras una agradable caminata desde Farlete, cuyo ayuntamiento la ha restaurado recientemente. La fortificación conserva su impresionante bodega cubierta con bóveda de sillería, y su gran estancia superior, a la que se abre una puerta elevada que servía como primitivo acceso a la torre feudal.

La Torraza de Farlete. Fuente: FAETON Servicios Educativos

La Torraza no es el único vestigio medieval que encontramos en la sierra. Así, en un collado sobre los Montes de Perdiguera, aún se alzan las ruinas de la ermita de la Santa Cruz. Se trata del antiguo monasterio vinculado al poblado medieval de Asteruelas, hoy ya desaparecido. Llaman la atención los arcos apuntados que sostenían las techumbres, hoy desnudos bajo el inmenso cielo, que desde allí parece cuajado de estrellas.

Ermita de la Santa Cruz. Fuente: https://www.flickr.com

También perviven, en torno de las ruinas, posiciones de la guerra civil. Y es que además de la deforestación, del clima y de la sequedad, la Sierra de Alcubierre también ha sufrido la guerra. Toda la cadena montañosa, por su carácter estratégico, está surcada por las trincheras del Frente de Alcubierre. Hay vestigios en Santa Quiteria, en la Sierra Alta de Leciñena o en la zona de Monegrillo, donde existen refugios restaurados y también un centro de interpretación sobre la Guerra Civil en Aragón. Son famosas, en este sentido, las trincheras de la “Ruta Orwell”, en Alcubierre, hoy recuperadas para el turismo. Pero eso es otra historia y otro artículo de este mismo blog:

https://identidadaragonesa.wordpress.com/2014/02/05/la-ruta-orwell-en-los-monegros

Categorías: Uncategorized | Deja un comentario

Navegador de artículos

Déjanos tu comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

Crea un blog o un sitio web gratuitos con WordPress.com.

A %d blogueros les gusta esto: