La Bal d’Onsella

La entrada de hoy nos lleva hasta un rincón discreto del norte de la provincia de Zaragoza; un valle recorrido por el río Onsella, marcado por la geografía y la historia. Se trata de la puerta de entrada a Aragón desde la vecina Navarra por las Altas Cinco Villas, con mucho encanto y de obligado conocimiento para todos. Unas trescientas personas viven entre la sierra de Santo Domingo y la de La Sarda diseminados en nueve municipios: Navardún, Urriés, Undués de Lerda, Bagüés, Los Pintanos, Isuerre, Lobera de Onsella y Longás. ¿Nos acompañas?

Mapa de la Bal d’Onsella

A orillas del Onsella, nuestra primera parada será Navardún. Con 42 habitantes, el municipio es la entrada al valle y el lugar donde encontramos uno de sus tesoros: el torreón de Navardún. De planta cuadrangular y estilo gótico, se alza 26 metros de altura y data del XIV, cuando formaría parte de un conjunto fortificado más amplio. La construcción domina la localidad y nos ofrece unas bellas vistas, no solo de la Bal d’Onsella, también del valle del Aragón y de la vecina Navarra, Gordués y Urriés, además de la sierra de Leyre y la de Santa Domingo.

Navardún, la puerta de la Bal D’Onsella. Fuente: http://cultura.dpz.es

Desde hace unos años y debido a la propia historia de Navardún, el torreón acoge el Centro de Interpretación: NAVARRA Y ARAGÓN: Reinos de Frontera. Una muestra para conocer la relación milenaria de dos territorios que compartieron reyes, tradiciones y gentes. Recientemente, aquí se ha puesto en marcha la Oficina de Información y Dinamización Turística de Navardún y la Bal d’Onsella, por lo que es un buen punto de partida para arrancar la visita. Durante el verano, el horario de apertura será de martes a domingo, de 11 a 14 h. y de 16 a 18 h. Más información en el teléfono 948 439 507.

Torreón de Navardún, excelente punto de partida. Fuente: http://cultura.dpz.es

Seguimos la carretera paralela al río Onsella y nos lleva hasta el pequeño pueblo de Isuerre donde podremos visitar su pequeño casco urbano medieval, con cuidadas casas de piedra y donde destaca su plaza principal. Como curiosidad, vale la pena conocer su pequeño Museo Micológico y del que podemos obtener más información en el 948 43 91 71.

Plaza principal de Isuerre. Fuente: http://www.isuerre.es/

La siguiente parada antes de llegar al final de la bal será Lobera de Onsella. Situada sobre una pequeña elevación, ofrece unas magníficas vistas del valle. El origen del nombre de la población, que data del siglo X, parece tener origen en la existencia de lobos en el lugar, y este animal es hoy el emblema de este municipio. La localidad guarda un entramado medieval y buenos ejemplos de arquitectura tradicional, que incluyen antiguos portalones. La iglesia de la Asunción corona la población, de esbelta torre cuadrada y portada barroca iniciada a finales del XVII.

Vista de Lobera, donde destaca la torre cuadrada de la iglesia de la Asunción. Fuente: http://www.comarcacincovillas.com

Con el nuevo siglo, la Asociación Cultural Sesayo recuperó El Rito del Herniado, una tradición que no se practicaba en la localidad desde los años 60 y que tiene lugar el día de San Juan. El objetivo es sanar a los niños y niñas de la localidad y para ello, en el bosque, parten los troncos por la mitad de los robles jóvenes, tantos como enfermos. Por la noche, se procesionará hasta los árboles y se pasarán a los niños entre medio. La fórmula mágica será pronunciada tres veces por dos vecinos de Lobera:

“- Tómalo Juan

– Dámelo Pedro

– Herniado te lo doy

– Sano te lo entrego.”

Al final del valle, encontramos la villa de Longás. Un bonito pueblo prepirenaico donde destaca su iglesia de Santa María del siglo XIV, con una esbelta torre-campanario de planta octogonal, rematada con arquillos aragoneses. Además, la población cuenta con unos cuantos ejemplos de casas de abolengo, con detalles góticos y tradicionales y un puente románico. En el entorno encontramos una rica variedad de fauna y flora, siendo un lugar muy apreciado para los recolectores de setas.

Iglesia de Santa María. Fuente: http://www.longas.es

Longás es el perfecto punto de partida para ascender al pico de Santo Domingo (1525 m.), una ruta sencilla que cuenta con una parte circular y que se realiza en un tiempo estima de cuatro horas. El esfuerzo merece la pena. Junto a la cima, encontraremos la ermita consagrada al mismo Santo.

 

Sierra de Santo Domingo con el Pirineo nevado al fondo. Fuente: http://www.rednaturaldearagon.com

Tras terminar en Longás, volveremos por la misma carretera hasta Navardún para dirigirnos hacia el norte y conocer los municipios que nos restan. Se trata de Urriés, Bagüés, Los Pintanos y Undués de Lerda.

Ermita de Santo Domingo. Fuente:  Fuente: http://www.rednaturaldearagon.com

La historia de Urriés está muy vinculada a la Edad Media y a diferentes señores eclesiásticos. Como toda la zona, la despoblación ha ido mermando el número de habitantes hasta los cuarenta que habitan en la actualidad. Entre sus atractivos están las casonas de arquitectura tradicional que dan fe del importante pasado de Urriés. Además, también está la iglesia de San Esteban, de estilo románico cincovillés con ampliaciones del XVI – XVII, y con unas ricas pinturas al fresco que hoy se conservan en el Museo Diocesano de Jaca.

Iglesia de San Esteban de Urriés. Fuente: http://www.comarcacincovillas.com

 

Siguiendo la A-2602 llegamos a Undués-Pintano, que junto al núcleo de Pintano conforman el municipio de Los Pintanos. En el primero encontramos un pequeño conjunto de casas solariegas del siglo XVI: casa Soteras, casa Belío y casa Nicuesa, y la iglesia de San Adrián, de origen románico y con ricos capiteles.

Iglesia románica de San Adrián. Fuente: www.turismodearagon.com

En Pintano encontramos la ermita de San Antón y la iglesia de nuestra señora de la Purificación de estilo gótico tardío y con la torre del campanario a los pies. Además, volvemos a encontrarnos con importantes casas, como la de Sangorrín, que posee un escudo de armas con seis “gorrines” y un sol.

Pintano. Fuente: www.turismodearagon.com

Y terminamos el valle del Pintano hablando de una joya románica. En el pueblo de Bagües, además de un callejero medieval, encontramos la iglesia de los Santos Julián y Basilea. Una iglesia de finales del S. XI que supone uno de los mejores ejemplos de románico lombardo aragonés, con impresionantes pinturas murales románicas que, como ya contamos en otra entrada de este blog, se pueden visitar en el Museo Diocesano de Jaca.

Iglesia de los Santos Julián y Basilea, con Bagües al fondo. Fuente: www.turismodearagon.com

Fuera de los valles, aunque considerada parte del lugar de las Cinco Villas que hoy visitamos está Undués de Lerda. Situado muy cerca de la muga con Navarra y encaramado sobre una pequeña colina, el pueblo posee unas bonitas vistas del entorno, en el que se puede visitar un nevero medieval o importante restos romanos como una calzada o unas salinas romanas situadas en el barranco de Las Salinas. Además, destaca la iglesia parroquial de San Martín de Tours, del siglo XVI, y paso del Camino de Santiago.

Iglesia de San Martín de Tours. Fuente: http://www.comarcacincovillas.com

Un recorrido por estos lugares de Aragón es acercarse a lugares poco transitados pero de gran belleza, y conocer de primera mano uno de los principales retos a los que se enfrenta nuestra comunidad: la despoblación de su territorio. Un viaje que no os dejará indiferentes.

Categorías: Paisajes y comarcas | 1 comentario

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